La reciente visita del Papa León XIV a Canarias culminó con una anécdota que ha unido a la Casa Real con la gastronomía popular de las islas. Un imprevisto técnico en el avión papal obligó al Rey a cederle su propio Falcon para el viaje de regreso a Roma, dejando al monarca temporalmente en Tenerife. Tras su estancia forzosa en la Capitanía General de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife, el teniente general Julio Salom Herrera, jefe de mando de Canarias, ofreció al Rey un almuerzo memorable.
Para la ocasión, se contactó con el Restaurante Bodegón Casa Tomás, en Tegueste, conocido por sus recetas tradicionales. El establecimiento preparó un menú completo para unas veinte personas, incluyendo al monarca y sus acompañantes. Víctor Galván, propietario del restaurante, relató la sorpresa de recibir la llamada para preparar la comida con poca antelación, destacando el desafío del tiempo y la urgencia del encargo.
El menú elegido para el Rey Felipe VI incluyó un entrante de garbanzas, plato principal de costillas con papas y piña, y un postre de quesillo casero. Según Galván, las garbanzas y las costillas son "señas de identidad de la casa" y "tienen mucha aceptación". La confirmación del éxito llegó al día siguiente, cuando el capitán general llamó para agradecer el servicio y devolver los recipientes, indicando que al Rey le había gustado especialmente el plato de costillas, las garbanzas y el mojo de cilantro.
Este episodio se suma a la historia de Casa Tomás, un negocio familiar con 49 años de trayectoria fundado por los padres de Víctor Galván. La anécdota cobró especial relevancia por los memes que circularon durante la visita papal, bromeando con la posibilidad de que el Pontífice comiera en el restaurante, aunque finalmente fue el Rey quien disfrutó de sus platos estrella.




