La segunda fase de la evacuación del Hondius se inició este lunes, con la previsión inicial de repatriar a 22 pasajeros y tripulantes. Sin embargo, la cifra se ajustó a 28 personas, que serían trasladadas a Países Bajos. La operación se vio afectada por la cancelación de un vuelo procedente de Australia, lo que obligó a reajustar los planes de transporte aéreo.
Finalmente, se dispusieron dos aviones con destino a Países Bajos. Uno de ellos trasladaría a la tripulación restante, unas veinte personas, junto a dos miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El segundo vuelo llevaría a seis pasajeros: cuatro de nacionalidad australiana, un ciudadano británico residente en Australia y un neozelandés.
“"Ha sido una situación angustiosa para ellos, sobre todo desde que dejaron Cabo Verde. La tensión ha sido extraordinaria porque se evacuó a varias personas con síntomas y tuvieron paciencia y cooperación."
La maniobra de desembarco se complicó debido a las adversas condiciones meteorológicas, con fuertes vientos y mareas que impedían la estabilidad del buque y ponían en riesgo la seguridad de los traslados. Esto provocó un retraso en la hora límite establecida para la salida del crucero. Tras las 18:30 horas, se autorizó el atraque en el puerto, facilitando un desembarco más seguro para los pasajeros.
Alrededor de las 19:30 horas, el Hondius amarró y el desembarco se realizó siguiendo el protocolo establecido, con autobuses de la UME que trasladaron a los evacuados al aeropuerto. A las 20:00 horas, el buque zarpó con la tripulación restante y el cuerpo de uno de los fallecidos a bordo, escoltado por una embarcación auxiliar y lanchas de la Guardia Civil.
Las autoridades presentes en el puerto de Tenerife celebraron el éxito del dispositivo, destacando la colaboración y comprensión de la población canaria y española. Se subrayó la importancia de la evacuación para la salud mental de los pasajeros, quienes habían vivido momentos de gran tensión y ansiedad a bordo.




