La península ibérica vuelve a ser escenario de un evento astronómico de gran magnitud, algo que no ocurría en 114 años. Este fenómeno, que moviliza a millones de personas, se produce rozando el atardecer y anticipa una noche propicia para la observación de las Perseidas.
La duración y los horarios exactos del eclipse varían según la ubicación geográfica desde la que se observe. A pesar del interés general que suscita, el evento llega en un contexto de cierta preocupación por la posibilidad de incendios o accidentes.




