Un movimiento telúrico de magnitud 4,8 en la escala de Richter se registró ayer en Canarias, siendo percibido con claridad en Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura. El sismo, ocurrido a las 09:50 horas, se consolida como el de mayor envergadura en el Archipiélago en los últimos cinco años. A pesar de su fuerza, las autoridades confirmaron que no se produjeron daños estructurales ni personales graves, aunque sí generó sorpresa e inquietud entre la población.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) situó el epicentro en aguas oceánicas, a unos 61 kilómetros de la costa norte de Gran Canaria, con un foco a 30 kilómetros de profundidad. Los expertos del IGN recalcaron la singularidad de esta localización, ya que no es una zona de alta recurrencia sísmica en comparación con otras áreas como el volcán de Enmedio.
Los científicos del IGN descartaron cualquier vínculo con procesos magmáticos o actividad volcánica, clasificando el temblor como puramente tectónico, originado por tensiones y fallas regionales. Tras el sismo principal, se registraron tres réplicas de menor magnitud (3,3, 2,5 y 2,4) que no fueron percibidas por los ciudadanos.
Los efectos del terremoto se manifestaron con mayor intensidad en Gran Canaria, con notificaciones en más de una treintena de municipios, incluyendo Gáldar, Telde, Agüimes y barrios de Las Palmas de Gran Canaria. En Fuerteventura, las alertas provinieron principalmente de Puerto del Rosario y Pájara. En Tenerife, el sismo se sintió con nitidez en el área metropolitana, especialmente en Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, así como en localidades del norte y suroeste de la isla.
El historial sísmico de Canarias confirma la excepcionalidad de este evento. El último movimiento de características análogas en la provincia de Las Palmas data de 2022, sumándose a las crisis de 2011 y 2021. El récord histórico instrumental sigue siendo el terremoto de 1989 (magnitud 5,3), asociado al volcán de Enmedio.
Paralelamente, el IGN detectó 63 microterremotos al oeste de Las Cañadas del Teide, clasificados como eventos híbridos de baja frecuencia y magnitud máxima de 1,4. Estos temblores, con focos entre 7 y 25 km de profundidad, no son perceptibles por la población y no incrementan el riesgo de erupción volcánica en Tenerife.




