Una proyección sobre un edificio solo funciona si el espectador se olvida del proyector. El truco no está en la potencia de la máquina, sino en el cálculo previo: hay que levantar un modelo de la fachada, recortar la imagen hueco por hueco y sincronizarla con una banda sonora para que la luz parezca salir de la piedra en lugar de caer sobre ella. Esa técnica se llama videomapping, y la firma Rodrigo Tamariz Music & Mapping, que forman Rodrigo Tamariz y Virginia Urdiales, acumula más de veinticuatro años de oficio y más de doscientos espectáculos visuales.
El vínculo con La Palma
De todos los sitios por los que han pasado, la isla es el que más les ha durado. Llevan más de diez años colaborando estrechamente con la Escuela de Arte Manolo Blahnik de Santa Cruz de La Palma, y esa relación tiene una forma concreta: cada año becan como mínimo a dos alumnos del centro para que asistan a los programas formativos y tecnológicos del festival MAPPING ME!, que ellos mismos dirigen en la península. No es un patrocinio ni una cesión de material, sino la posibilidad de que un estudiante palmero vea por dentro cómo se monta un festival de proyección.
En la isla firman además El Bosque Mágico de la Alameda de Santa Cruz de La Palma, dentro del festival FAVE: un recorrido de luz y poesía por el que se camina, hecho junto a Imaginart Teatro, de la misma familia que los montajes que han llevado a jardines, palacios y museos de otras ciudades. Antes habían organizado en la capital unas jornadas de nuevas tecnologías aplicadas a las artes escénicas, con un curso en la propia Escuela de Arte, una práctica de videomapping sobre los balcones de la ciudad y un seminario en el Teatro Chico.
Dos festivales y un aula en Cuba
Dirigir un festival es un oficio distinto del de montar un espectáculo. Tamariz y Urdiales llevan dos: DRO.P, de música electrónica y visuales, en Palencia, y MAPPING ME!, el festival de videoarte y mapping de Castilla y León que se celebra en Medina del Campo y que fue uno de los primeros dedicados a esta técnica en España. Detrás de cada edición hay programación, producción técnica, música original y la logística nada menor de mover equipos de proyección por la calle.
A eso suman la cátedra de videomapping en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba, y la dirección del Programa Mentor de nuevas tecnologías aplicadas a las artes escénicas. Se reivindican pioneros de esta técnica en España, en África occidental y en América del Sur, tres territorios donde la proyección sobre edificio llegó más tarde que a Europa central.
La música es la otra mitad del trabajo: componen bandas sonoras para cine, televisión y espectáculo. En su palmarés figuran un Premio Max por el mejor espectáculo de calle, tres premios Florencio en Uruguay, un reconocimiento a la innovación artística y otro a la trayectoria, el Premio de Fomento del Cine Intercultural de Ecuador y una mención de honor del CRESPIAL, el centro regional de la Unesco para el patrimonio cultural inmaterial de América Latina.




