El proyecto de ensanche del puente centenario de Miraflor, situado en la carretera GC-21 a su paso por Teror, conllevará el cierre de esta vía durante un periodo estimado de entre cuatro y cinco meses. Esta intervención, impulsada por el Cabildo de Gran Canaria a través de la consejería de Obras Públicas, busca mejorar significativamente la seguridad vial en la zona, ampliando el viaducto de cinco a nueve metros de ancho.
La obra, con una inversión prevista de 3,2 millones de euros, incluye la expropiación de pequeños terrenos a unos 45 propietarios y la construcción de aceras para proteger a los residentes cercanos. El puente, construido en 1828, actualmente no permite el paso simultáneo de dos vehículos, lo que genera situaciones de riesgo en una vía por la que transitan cerca de 8.000 vehículos diariamente.
“"Esta es una vieja reivindicación vecinal, en un trazado con un gran tránsito de coches y por el que pasan numerosos peregrinos caminando de camino a la Basílica del Pino, además de mejorar la seguridad para los vecinos."
Para mitigar las molestias del cierre, se acondicionará la calzada de San José del Álamo (GC-211) como vía alternativa en su conexión con Las Palmas de Gran Canaria, lo que supondrá un desembolso adicional de 3,5 millones de euros. El proyecto de ensanche del puente de Miraflor, que mantendrá el diseño original de la estructura por “razones estéticas y etnográficas”, según el consejero insular Augusto Hidalgo, prevé la creación de una plataforma superior que permitirá el tránsito simultáneo de dos camiones.
La nueva infraestructura garantizará la conservación del puente original, que está a punto de cumplir dos siglos, mediante la construcción de micropilotes y estribos que soportarán la carga. Además, se habilitarán aceras de metro y medio de ancho a ambos lados, con bolardos para la seguridad de los peatones y un sistema de drenaje. El plazo total de ejecución de la obra es de 20 meses, y se espera que el proyecto esté finalizado para 2029 en el mejor de los escenarios.




