El texto cuestiona la lógica de quienes exigen que el Vaticano, a pesar de ser significativamente más pequeño que Firgas, el municipio grancanario, acoja a inmigrantes que buscan oportunidades en España y el resto del mundo. Se señala que la población del Estado de la Ciudad del Vaticano, con 673 habitantes, es casi doce veces menor que la de Firgas, que ronda los 7.757 residentes.
Esta argumentación, según el autor, surge como reacción al discurso cristiano y humanista del Papa León XIV, quien recientemente expresó su apoyo a los migrantes durante su visita a España, incluyendo Madrid, Barcelona y Canarias. La crítica se dirige a quienes, ante la solidaridad mostrada, replican con la frase "si tanto te gustan los inmigrantes, llévatelos a tu casa", tildándola de repetitiva y propia de la derecha extrema.
Se expone que los sectores críticos argumentan la existencia de leyes de expulsión de inmigrantes irregulares en el Vaticano, similar a otros países como España. Sin embargo, se subraya la notable diferencia en extensión y población entre el territorio vaticano y naciones como España. La imposibilidad material de acoger a todos los inmigrantes en un territorio tan reducido se presenta como un hecho obvio, contrastando con la realidad de países con más de medio millón de kilómetros cuadrados.
El artículo también aborda la crítica hacia la ultraderecha, calificándola de racista, xenófoba, clasista, supremacista e inhumana. Se menciona la posibilidad de criticar al Vaticano por ser un estado machista, pero se señala que la ultraderecha ignora esta cuestión, siendo ella misma misógina. La xenofobia se describe como un fenómeno que se ha extendido desde la ultraderecha a la derecha conservadora en España.
Finalmente, se reflexiona sobre la política española, criticando al líder del PP, Feijóo, por llamar "cobarde" al presidente Sánchez, sugiriendo que es Feijóo quien actúa con cobardía al no utilizar la moción de censura. Se mencionan también las imputaciones relacionadas con figuras como Zapatero y el entorno de Ayuso, contrastando la autocrítica de la izquierda con la derecha en estos asuntos.




