El Molino de Santiago Marrero en Teror renace como residencia artística

Un antiguo molino familiar rehabilitado ofrece un espacio de creación para artistas en un entorno tranquilo.

Exterior de un antiguo molino de piedra en Teror, Gran Canaria, rodeado de vegetación.
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Exterior de un antiguo molino de piedra en Teror, Gran Canaria, rodeado de vegetación.

El antiguo molino de Santiago Marrero en Teror ha sido rehabilitado y reabierto como una residencia artística, ofreciendo un espacio de creación y tranquilidad para artistas.

El municipio de Teror estrena un nuevo espacio cultural: el antiguo molino de Santiago Marrero, situado junto al Barranco del Álamo. Tras su rehabilitación, el lugar ha sido inaugurado como una residencia artística bajo el nombre ‘El Molino’. El proyecto, impulsado por Aralia Loiterstein Lorente, vecina de la localidad, busca proporcionar un entorno sereno para que pintores, escritores, fotógrafos y músicos puedan desarrollar sus proyectos creativos.
Este molino, que estuvo operativo hasta la década de los sesenta, fue un importante punto de encuentro para los residentes de varias caseríos cercanos, quienes acudían a moler millo. La finca, que pasó a manos de los abuelos de Aralia, llevaba años en desuso antes de que la familia decidiera devolverle la vida en 2015. El proceso de recuperación implicó una limpieza exhaustiva y la rehabilitación de la casa y sus tres habitaciones, cada una nombrada en honor a su pasado: 'Gofio', la más luminosa; 'Millo', ubicada en la antigua vivienda del molinero; y 'Piedra', en la zona de la tostadora.

"Alrededor de una mesa es donde la gente se relaja, se rompe el hielo y empiezan a pasar cosas."

Aralia Loiterstein Lorente · Impulsora del proyecto
La visión de Loiterstein trasciende la de una casa rural convencional. El corazón de ‘El Molino’ reside en sus espacios comunes, como el porche y el salón con chimenea, diseñados para fomentar la interacción y la relajación a través de actividades como juegos de mesa o la escucha de música. La idea de crear una residencia artística surgió tras conocer modelos similares en Europa y otras partes de España, y se consolidó tras su propia experiencia como artista residente en Teruel.
Inspirada por la función original del molino de moler millo, Aralia concibe ahora el espacio como un lugar para 'moler la cabeza', un refugio para que las personas creativas puedan pausar, ordenar sus ideas y avanzar en sus proyectos. ‘El Molino’ ya forma parte de Res Artis, una red internacional de residencias creativas, y ofrece estancias adaptadas a diferentes necesidades y tarifas, incluyendo opciones para residentes canarios y jóvenes artistas locales.
El proyecto también contempla actividades abiertas a la comunidad, como un seminario reciente en colaboración con el Ayuntamiento de Teror, y futuras propuestas culturales como talleres y encuentros literarios. La filosofía del espacio se basa en la sostenibilidad ambiental, utilizando muebles reciclados o de artesanos locales y recogiendo agua de lluvia, reflejando la convicción de Loiterstein de que la cultura puede florecer en las medianías, no solo en la capital.