Gran Canaria impulsa la ampliación del puente de Miraflor en la carretera de Teror
El proyecto, acordado con el Ayuntamiento de Teror, busca eliminar un cuello de botella y mejorar la seguridad vial y peatonal en la GC-21.
Por Jonay Mesa Rodríguez
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Imagen de un puente histórico en Gran Canaria con elementos de ampliación modernos.
El Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Obras Públicas, ha finalizado el proyecto para ensanchar el Puente de Miraflor en la GC-21, en colaboración con el Ayuntamiento de Teror, con el objetivo de resolver los problemas de congestión y seguridad en la zona.
El proyecto, presentado por Augusto Hidalgo, consejero de Obras Públicas, y José Agustín Arencibia, alcalde de Teror, aborda la problemática del tramo entre los puntos kilométricos 7,4 y 8 de la GC-21, que atraviesa el barrio de Miraflor. Este segmento, de unos 600 metros, presenta una notable estrechez debido a la antigüedad del puente, que ya no satisface las demandas actuales de accesibilidad y seguridad para los cerca de 8.000 vehículos que transitan diariamente por esta vía.
La intervención se centrará en la rehabilitación estructural del Puente de Miraflor, una estructura de piedra de aproximadamente cinco metros de ancho, insuficiente para una circulación segura. Se prevé ampliar la calzada a lo largo de 55 metros hasta alcanzar los nueve metros de ancho, cuatro más que en la actualidad. Esta ampliación se realizará mediante una estructura independiente para preservar la obra original del puente centenario, de gran valor patrimonial.
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"Con el proyecto presentado hoy, se gana espacio tanto para los coches como para los peatones, garantizando la continuidad del itinerario peatonal ya habilitado en 2021 pero que en este tramo de Miraflor no existe."
La nueva plataforma contará con seis metros de calzada para permitir el paso simultáneo de dos vehículos y un arcén de 1,50 metros para el tránsito peatonal, protegido con bolardos. Además, se instalarán vallas con revestimiento de piedra para armonizar con la estética del puente histórico. Para lograr esta ampliación sin afectar la estructura original, se construirán dos estribos con micropilotes en los extremos de la carretera, sobre los cuales se apoyará la nueva estructura de hormigón, desviando así el peso del tráfico de la construcción centenaria.
El proyecto también contempla la urbanización de los márgenes de la carretera, la adecuación de accesos a fincas y viviendas colindantes, la implementación de medidas de calmado de tráfico, la mejora de la accesibilidad peatonal y del transporte público, y el acondicionamiento del drenaje del barranco. En el resto de la travesía, se habilitarán siete nuevos pasos de peatones, se mejorarán las paradas de guagua y se acondicionará una zona de aparcamiento junto al cruce con la carretera que lleva a El Hornillo, Lo Blanco y San José del Álamo.
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"Este es un proyecto que llevamos años trabajando junto con la Consejería de Obras Públicas del Cabildo de Gran Canaria, a la cual le agradezco públicamente la implicación que han tenido a lo largo de estos años para atender, sin duda, una reivindicación histórica también por parte de los vecinos en vías de recuperar la seguridad en ese tramo tan importante de Miraflor."
Actualmente, el Servicio de Obras Públicas está gestionando las expropiaciones de unas 40 parcelas necesarias para la ampliación, con el objetivo de finalizar este proceso a finales de año. Posteriormente, se licitarán las obras, valoradas en 3.171.424 euros, con una posible fecha de inicio en poco más de un año y medio y un plazo de ejecución de 20 meses. Durante los cuatro o cinco meses que duren los trabajos en el puente, la circulación por la carretera de Teror será cortada, desviándose el tráfico por la GC-211, la carretera de San José del Álamo, que también será objeto de una inversión de 3,5 millones de euros para su modernización y mejora, con inicio previsto a finales de este año.