Durante un encuentro informativo en el marco de la 129º Asamblea Plenaria de la CEE, un representante eclesiástico de Canarias enfatizó la necesidad de empatía hacia los migrantes. Sugirió que experimentar las condiciones de un cayuco durante días podría cambiar la perspectiva de muchos sobre la acogida.
“"Si se quiere ser cristiano y se quiere ser humano, hay que atenderlos y cuidarlos."
Otro representante eclesiástico de Tenerife resaltó que Canarias es la frontera sur de Europa y un punto crucial de llegada para la migración africana. Mencionó que la realidad a menudo supera las capacidades locales, citando el caso de El Hierro, una isla que, con solo 9.000 habitantes, recibió a más de 25.000 personas el año pasado a través del muelle de La Restinga.
Ambos prelados confían en que la próxima visita del Papa León XIV en junio no solo brindará apoyo a la labor de la Iglesia y la sociedad en este ámbito, sino que también visibilizará a nivel internacional el drama migratorio, instando a las instituciones nacionales, europeas e internacionales a tomar conciencia de la situación.
Aunque Arguineguín en Gran Canaria y el muelle de La Restinga en El Hierro son los principales puntos de llegada, se recordó que muchos migrantes arriban a otras zonas del archipiélago, y lamentablemente, algunos no llegan con vida. Se destacó la solidaridad de la población en todas las islas y la sensibilización del Gobierno de Canarias ante esta realidad, incluyendo la situación de los menores.
En relación con la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno, los obispos mostraron su acuerdo con el contenido, aunque señalaron que la forma en que se ha llevado a cabo podría ser objeto de debate. Una representante de Cáritas Canarias añadió que esta regularización es fundamental para otorgar dignidad y una situación administrativa a personas que ya contribuyen a la sociedad.




