El equipo canario, actualmente a un punto de las posiciones de playoff, disputará este viernes el primero de sus tres partidos restantes en casa. Los rivales serán Leganés, Valladolid y Zaragoza, encuentros donde la victoria es fundamental para mantener vivas las aspiraciones de promoción.
A pesar de la importancia de estos duelos, el Estadio de Gran Canaria no ha destacado esta temporada por su alta afluencia. La UD Las Palmas ocupa el quinto puesto en la categoría de plata con una media de 18.584 espectadores por partido, superada por estadios como La Rosaleda (Málaga), Riazor (Deportivo de La Coruña) y El Sardinero (Racing de Santander).
La mayor asistencia de la temporada se registró ante el Deportivo de La Coruña con 25.193 aficionados, seguida por los partidos contra el Málaga (22.039) y el Racing de Santander (21.496). Sin embargo, la media ha disminuido, con solo 16.855 espectadores en el último encuentro contra el Huesca, una cifra inferior a los 23.500 abonados del club.
El objetivo no es otro que llenar las gradas en las tres finales de Siete Palmas y que el equipo haga lo propio en los cuatro a domicilio. Con el reto de volver a meterse en posiciones de playoff, la meta final no es otra que volver a Primera aupados por el mayor tesoro del club: sus seguidores.
La afición de la UD Las Palmas ha demostrado responder en los momentos clave, y ahora se espera que la “marea amarilla” se movilice para convertir el estadio en una “olla a presión”, emulando el ambiente de otros campos de la categoría. El club confía en el apoyo de sus seguidores para lograr el ansiado ascenso a Primera División.




