El sector turístico canario ha experimentado un crecimiento sin precedentes tras la pandemia, registrando récords en facturación, volumen de clientes y rentabilidad. Esta bonanza ha captado la atención de inversores, quienes han inyectado una cifra histórica de 4.200 millones de euros en transacciones de activos hoteleros en las Islas desde 2019, la mayor inversión de este tipo en todo el territorio nacional.
Un informe reciente de Deloitte, titulado El sector hotelero en Canarias, subraya la notable resiliencia del destino en los últimos seis años. Como prueba de ello, en 2023 se alcanzó un máximo histórico de 1.175 millones de euros en inversión, con las Islas concentrando el 28% del total negociado en España durante ese ejercicio.
A pesar de que 2024 ya había sido un año brillante con 664 millones de euros distribuidos en 20 operaciones, la comunidad autónoma volvió a liderar el mercado español. Los 1.039 millones de euros alcanzados el año pasado representaron el 24% del total nacional, casi una cuarta parte de la inversión total en el país.
El nuevo pico de actividad se produjo, además, en un contexto de «fuerte repunte en el precio por habitación».
Este incremento de la actividad se dio en un escenario de fuerte subida en el precio por habitación, con inversores pagando 205.000 euros por cada una de las habitaciones adquiridas, un 46% más que en 2024. Esto demuestra que, a pesar de la presión de la demanda sobre los precios, los inversores siguen viendo un margen de beneficio considerable en el sector alojativo canario.
El principal motor de este apetito inversor es el rendimiento constante del sector. El gasto de los viajeros en 2025 alcanzó los 24.443 millones de euros, lo que representa un aumento del 45% en solo seis años. Aunque los costes y precios se dispararon a partir del periodo inflacionario de 2021, la demanda ha permitido que los precios crezcan aún más, en un prolongado rally alcista.
Esta situación ha permitido al sector, gravemente afectado por las restricciones de la pandemia, no solo recuperar las pérdidas, sino también elevar sus márgenes de beneficio por encima de las mejores previsiones. Esto, sumado a la estrategia de grandes fondos de inversión de desinvertir tras obtener altas rentabilidades en la última década, ha creado un momento propicio para las fusiones y adquisiciones (M&A) en el mercado canario.
La operación más destacada del año pasado fue la venta del complejo Mare Nostrum en Tenerife a Spring Hotels por parte de la multinacional canadiense Brookfield, valorada en 430 millones de euros. Brookfield había adquirido el Grupo Selenta, al que pertenecía Mare Nostrum, por 440 millones solo cuatro años antes, en plena crisis sanitaria.
A pesar del éxito, la consultora advierte sobre la escasez de activos disponibles en destinos de primera línea como Tenerife Sur, Gran Canaria y Lanzarote. También señala desajustes entre las valoraciones de los vendedores y los límites aceptables para los inversores, especialmente en un entorno de tipos de interés elevados. La regulación que limita nuevas licencias y la limitada experiencia de algunas compañías locales en procesos de M&A también presentan desafíos.
Los datos consolidan a las Islas Canarias como el segundo mercado turístico de España por volumen de gasto, solo superado por Cataluña, reforzando su peso histórico en el PIB turístico español. El informe de Deloitte también clasifica a las empresas locales del sector por facturación, con Lopesan (571 millones de euros) a la cabeza, seguido por Grupo Martinón (379 millones) y Fedola (142 millones).




