La detención se produjo tras una exhaustiva investigación que se extendió durante varios meses. El individuo, sobre quien pesaba una orden europea de detención y entrega, era buscado por delitos que incluían agresiones, fabricación y tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas y estafa.
La búsqueda se inició en septiembre de 2025, cuando las autoridades polacas solicitaron colaboración ante la sospecha de que el prófugo se encontraba en España. El fugitivo adoptaba rigurosas medidas de seguridad para evitar ser localizado, pero los agentes lograron ubicarlo en el sur de Tenerife, donde residía con su familia.
Durante el operativo, el individuo consiguió evadir a la policía en dos ocasiones. En un primer intento de detención, huyó saltando desde un balcón trasero de aproximadamente cinco metros de altura. Posteriormente, en febrero, eludió un control de tráfico utilizando documentación falsa y emprendió una huida en vehículo que puso en riesgo a agentes y otros conductores, colisionando con varios coches.
Las investigaciones posteriores permitieron localizarlo nuevamente en una vivienda en una calle sin salida, una ubicación que le ofrecía múltiples vías de escape. Según fuentes policiales, el hombre permanecía en constante alerta, apenas se alejaba de su domicilio y mantenía la puerta abierta para reaccionar rápidamente ante cualquier intervención.
Finalmente, el pasado miércoles, se desplegó un dispositivo especial con la participación del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES). El fugitivo fue interceptado y arrestado mientras paseaba a su perro, intentando una vez más escapar a pie hacia su vivienda.




