Leandro Pérez, pionero en adaptar su puesto de trabajo al párkinson en Tenerife

El tinerfeño, diagnosticado a los 53 años, es uno de los primeros en beneficiarse de la nueva normativa que permite la adaptación laboral.

Imagen genérica de unas manos sobre un escritorio, una de ellas temblorosa, con documentos y teclado de ordenador desenfocados.
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Imagen genérica de unas manos sobre un escritorio, una de ellas temblorosa, con documentos y teclado de ordenador desenfocados.

Leandro Pérez, residente en Tenerife, ha sido uno de los primeros pacientes en lograr la adaptación de su puesto de trabajo tras ser diagnosticado con párkinson a los 53 años, un hito posible gracias a un cambio normativo.

A sus 53 años, Leandro Pérez, usuario de la asociación Párkinson Tenerife, se enfrentó al diagnóstico de esta enfermedad neurodegenerativa, a la que él mismo se refiere como un “okupa” que ha limitado su carrera profesional y su vida cotidiana. Su caso es un ejemplo de que la enfermedad puede manifestarse a edades tempranas, contrariamente a la creencia popular.
Los primeros indicios de la enfermedad se manifestaron en tareas rutinarias, como el cepillado de dientes, donde experimentaba movimientos incontrolables. Su familia y compañeros de trabajo también notaron síntomas, como el arrastre de un pie, lo que le llevó a buscar atención médica. Tras seis meses de consultas, el neurólogo confirmó el diagnóstico de párkinson.

"Lo primero que sientes es negación, te preguntas cómo es posible que te esté ocurriendo a ti, pero luego empiezas a pensar quién te puede ayudar."

Leandro Pérez · Paciente de Párkinson
Ante la falta de información por parte de la administración pública, Pérez recurrió a internet y encontró la asociación Párkinson Tenerife, cuya sede estaba cerca de su domicilio. Este acercamiento le abrió un nuevo camino, proporcionándole el apoyo y la comprensión que necesitaba. Recientemente, participó en un taller sobre incapacidad laboral, un tema crucial para quienes, como él, son diagnosticados antes de la jubilación.
Su situación es particular, ya que durante los 18 meses de espera por la resolución de su baja, la normativa cambió. Anteriormente, una incapacidad permanente obligaba a la empresa a rescindir el contrato, pero ahora es posible adaptar el puesto de trabajo. Leandro fue uno de los primeros en solicitar esta adaptación, evitando así que su economía se viera gravemente afectada por la enfermedad.

Tenemos que adelantar todo lo que queremos hacer porque quizás mañana sea tarde.

Compartir experiencias con otros miembros de la asociación ha sido fundamental para Pérez, ayudándole a no sentirse solo. Los jóvenes de la entidad, en particular, han formado un grupo de apoyo donde realizan terapias y encuentran un espacio libre de juicios, demostrando que, a pesar del estigma del párkinson, es posible extraer valiosas lecciones de vida.