Amilcar Alvarez, un ciudadano venezolano de 47 años, llegó a Gran Canaria hace dos años buscando refugio de la persecución en su país. Desde su llegada, ha trabajado diligentemente para reconstruir su vida en el archipiélago, solicitando asilo, integrándose en la sociedad, realizando cursos formativos y obteniendo un permiso de trabajo que le permitió conseguir un empleo en una cadena de hipermercados.
“"El Gobierno ha dicho que se regularizará a medio millón de inmigrantes, pero a mí me preocupa que las solicitudes van a sobrepasar el millón y yo no sé si seré de los afortunados."
A pesar de cumplir con todos los requisitos exigidos por el Ejecutivo, Alvarez manifiesta dudas sobre su futuro. Posee una cuenta bancaria, un empleo estable y un historial penal impecable, lo que le hace sentirse orgulloso de su trayectoria. Sin embargo, la magnitud del proceso de regularización, que se estima podría superar el millón de solicitudes, le genera inquietud.
Para afrontar este trámite, Alvarez ha optado por buscar asesoramiento profesional, reconociendo la complejidad de la legislación española. Aunque el proceso telemático ya ha comenzado y la vía presencial se abrirá el próximo lunes, prefiere esperar unos días antes de presentar su solicitud para observar su funcionamiento y evitar posibles errores iniciales. El plazo para presentar las solicitudes, tanto telemáticas como presenciales, finaliza el 30 de junio, lo que añade presión al proceso.
Para Alvarez, la regularización permanente representa la posibilidad de vivir con mayor tranquilidad y calidad de vida, consolidando los logros obtenidos en estos dos años. Se siente plenamente integrado en las Islas, donde ha formado una especie de familia con sus compañeros de trabajo, y no contempla regresar a su país, ya que considera que todo ha cambiado allí. Su objetivo es establecerse de forma definitiva en el archipiélago.
Miles de migrantes en las Islas Canarias, al igual que Amilcar Alvarez, buscan apoyo profesional para iniciar sus trámites de regularización. Organizaciones como Cáritas Diocesana de Canarias han experimentado un notable aumento en las consultas. Aunque no están acreditadas para abrir expedientes, ofrecen acompañamiento, información y asesoramiento en la gestión de los trámites, supliendo un papel que las administraciones no siempre cubren, según explica Caya Suárez, secretaria general de la entidad.




