Con la llegada de la primavera, las precipitaciones pueden sorprender a los conductores, y la combinación de las primeras gotas con el polvo y el aceite acumulado en el asfalto crea una superficie resbaladiza. Esta situación, sumada a una visibilidad reducida, incrementa significativamente el riesgo de accidentes.
“"¿Sabías que las primeras gotas de primavera son muy peligrosas?"
La Dirección General de Tráfico (DGT) subraya que la visibilidad se ve comprometida con la lluvia, un problema que se agrava por la noche, dificultando la distinción de las marcas viales y la identificación de otros vehículos. Un parabrisas con desperfectos o unas escobillas deterioradas multiplican este riesgo, dejando surcos de agua y pudiendo rayar el cristal.
Para garantizar una conducción segura, se recomienda revisar y sustituir las escobillas del limpiaparabrisas al menos una vez al año, o antes si el vehículo recorre muchos kilómetros. Ruidos, limpieza deficiente o marcas son señales claras de que necesitan ser cambiadas.
El Reglamento General de Circulación exige que los conductores mantengan una visibilidad óptima a través de la superficie acristalada. Incumplir esta normativa, circulando con limpiaparabrisas o escobillas en mal estado, puede acarrear multas que oscilan entre los 80 y los 200 euros, sin la pérdida de puntos del carné. Estas sanciones buscan prevenir situaciones de peligro para la seguridad propia y la de los demás usuarios de la vía, especialmente bajo lluvia intensa.




