Durante una intervención parlamentaria, Domínguez, también líder del PP en el archipiélago, se desmarcó de la línea de su partido a nivel nacional, que se opone a la derivación de menores migrantes a la península. Sin embargo, adoptó un discurso cercano a Vox al afirmar que “el objetivo tiene que ser cerrar las fronteras”.
Esta declaración se produjo poco después de que el presidente Fernando Clavijo criticara duramente a la ultraderecha, expresando su deseo de que “Dios no quiera que gobiernen” y calificándolos de “no buenas personas” por fomentar el enfrentamiento entre canarios y migrantes.
“"Las personas que huyen del hambre y las guerras no son ilegales."
El debate migratorio se intensificó cuando Clavijo respondió al portavoz de Vox, Nicasio Galván, sobre el coste de la atención sanitaria a los “inmigrantes ilegales”, advirtiendo que las propuestas de la formación ultra equivalen a “dejar morir a quienes llegan en pateras y cayucos y a negarles atención sanitaria”.
Minutos después, ante una pregunta de la diputada de Vox, Paula Jover, Domínguez defendió el apoyo del Gobierno de Canarias al Pacto Canario por la Inmigración y la derivación de menores no acompañados. No obstante, su intervención tomó un giro inesperado al pronunciar la frase sobre el cierre de fronteras, lo que evidenció la contradicción interna en las filas conservadoras.
“"No vamos a sacrificar Canarias."
El líder del PP canario intentó justificar su postura argumentando que firmó el acuerdo para la derivación de menores porque la alternativa era que Canarias asumiera sola toda la carga. También afirmó que no colaborará para que el archipiélago se convierta en una “cárcel” de migrantes, buscando blindar la idea de que la derivación es una necesidad institucional para la supervivencia de Canarias.




