La Guardia Civil ha llevado a cabo una operación que culminó con la detención de Antonio Miguel L.P., conocido en los círculos policiales como 'El Pardela'. Este individuo, considerado uno de los ladrones más notorios de Tenerife, fue arrestado la semana pasada en el municipio de Güímar. La investigación, que se mantiene bajo secreto de sumario, se centra en delitos cometidos en diversas localidades de la isla.
Con aproximadamente 60 años, 'El Pardela' acumula un extenso historial delictivo, con decenas de antecedentes relacionados principalmente con robos con fuerza, con violencia y sustracción de vehículos. Su trayectoria criminal se remonta a finales de los años 80 o principios de los 90, formando parte de una generación de delincuentes de la zona de Güímar, muchos de los cuales residían en barrios como Fátima, La Constitución o Alfonso Carrillo.
Los miembros de la Banda de Güímar, incluyendo a 'El Pardela', se caracterizaban por ser consumidores habituales de sustancias estupefacientes desde una edad temprana. Los robos se convirtieron en su principal medio para financiar sus adicciones, actuando tanto de forma individual como conjunta. Entre sus colaboradores habituales se encontraban Domingo D.A., alias 'Patapalo', y José Benigno Q.G., 'El Benino', quien falleció en un accidente de tráfico mientras conducía un coche robado.
Un incidente destacado ocurrió a principios de abril de 2010, cuando un policía local de La Laguna, que había estado destinado en Güímar, reconoció a 'El Pardela' y a dos cómplices en un Volkswagen Golf GTI blanco. Tras una persecución que se extendió por la TF-2, el vehículo de los delincuentes sufrió un accidente. 'El Pardela' intentó huir a pie y agredió a un agente con un cuchillo, siendo finalmente reducido. Sus cómplices, Juan Antonio L.G. y Silverio M., también fueron detenidos tras intentar escapar.
A pesar de su habilidad al volante en situaciones de alta tensión, los agentes confirman que Antonio Miguel carece de carné de conducir. Este nuevo arresto subraya un patrón recurrente en su vida, donde los robos y las estancias en prisión se han convertido en una constante.




