El simulacro, coordinado por la Ayudantía Naval de Arrecife, se desarrolló en las aguas interiores de la capital insular, específicamente entre las zonas de Los Mármoles y Naos. El objetivo principal fue la desactivación de un supuesto artefacto explosivo hallado en el lecho marino.
Para la ejecución de este escenario, se movilizaron medios marinos, algunos de ellos subacuáticos, con el apoyo de equipos terrestres y aéreos. La actividad contó con la participación de personal civil, incluyendo sanitarios, y forma parte de una serie de quince ejercicios similares realizados en todo el territorio nacional.
Entre los objetivos secundarios del ejercicio se incluyó la activación de los protocolos de seguridad del puerto, el establecimiento de una zona de exclusión para la navegación interior, la implementación de medidas de seguridad para los buques fondeados (con la evacuación de personal de un buque atracado) y la evacuación de un buceador accidentado.
Por parte de la Armada, intervinieron cinco unidades: la Ayudantía Naval de Arrecife, el COVAM en Cartagena, la Unidad de Buceo de Canarias, MARCAN y el Buque de Acción Marítima 'Relámpago'. El Ejército de Tierra contribuyó con medios aéreos.
Además, participaron la Capitanía Marítima, la Autoridad Portuaria de Las Palmas, el Consorcio Insular de Seguridad y Emergencias, el Hospital Doctor José Molina Orosa, el Ayuntamiento de Arrecife, Cruz Roja y los prácticos del puerto lanzaroteño. También se sumaron empresas privadas como Hiperhox Lanzarote (gestora de la cámara hiperbárica), Telamón Maritime Services y la naviera Global Ports.




