El servicio de comedor en los colegios de Fuerteventura ha evolucionado, dejando de ser una simple prestación logística para transformarse en un componente esencial de la vida escolar. En un sector cada vez más competitivo, Albi Canarias, una compañía de origen canario, ha logrado consolidar su modelo de restauración colectiva en la isla, destacando por su arraigo territorial y su contribución al desarrollo local.
La presencia de Albi Canarias en Fuerteventura es significativa, abarcando la mayoría de los centros educativos y escuelas infantiles. Su estrategia se basa en una adaptación constante a las particularidades de cada centro y del contexto insular, evitando un modelo uniforme y promoviendo una gestión cercana y eficiente.
“"Uno de los aspectos que más valoramos (de Albi Canarias) es la organización del día a día, donde la figura de la coordinadora resulta clave para gestionar incidencias y mantener una relación cercana tanto con el centro como con las familias."
Esta proximidad no solo agiliza la toma de decisiones y la respuesta a las necesidades cotidianas, sino que también genera empleo en áreas como cocina, monitoraje y coordinación, fortaleciendo el tejido económico de la isla. Además, la empresa prioriza el uso de productos canarios, con entre el 90% y el 95% de los alimentos procedentes de Fuerteventura, Lanzarote o Gran Canaria, apoyando así al sector primario local y garantizando la frescura y trazabilidad de los productos.
El modelo de Albi Canarias también se distingue por su profesionalización y adaptación. La compañía cuenta con equipos especializados en formación continua y nutricionistas que diseñan menús equilibrados y adaptados culturalmente. El comedor es concebido como un espacio educativo donde se trabajan hábitos de convivencia, autonomía y educación nutricional, en coordinación con el personal docente y prestando especial atención al alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE).
La transparencia es otro pilar fundamental, permitiendo a las familias acceder a información detallada sobre los menús e ingredientes, lo que refuerza la confianza y el vínculo con la comunidad educativa. Este enfoque integral demuestra que es posible desarrollar un modelo de restauración colectiva sólido y con identidad propia, que va más allá de la gestión alimentaria para convertirse en un motor de desarrollo social y económico en Fuerteventura.




