Fuerteventura acoge un foro sobre desinformación y veracidad
La IV Universidad de Verano reunió a expertos para analizar el impacto de los bulos y la IA en la sociedad y la democracia.
Por Jonay Mesa Rodríguez
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IA
Imagen de profesionales debatiendo en una sala de conferencias en Fuerteventura.
La Isla de Fuerteventura se convirtió en un foro de debate sobre la veracidad informativa y los desafíos de la desinformación, reuniendo a expertos en la IV Universidad de Verano.
La IV Universidad de Verano de Fuerteventura concluyó tras cinco jornadas dedicadas a analizar uno de los grandes desafíos de la sociedad actual: cómo distinguir información fiable en un ecosistema marcado por los bulos, la inteligencia artificial, los algoritmos, la polarización y la pérdida de confianza en los canales tradicionales de comunicación.
La edición reunió a periodistas, investigadores, filósofos, comunicadores, estrategas políticos y especialistas en verificación, que abordaron desde distintas perspectivas el impacto de la desinformación en las democracias contemporáneas y la necesidad de reforzar el pensamiento crítico y la educación mediática entre la ciudadanía.
Durante el programa se trataron cuestiones como la confianza en los medios de comunicación, el papel de las plataformas digitales en la conversación pública, la aplicación de la inteligencia artificial a la verificación de contenidos, la desinformación climática, la comunicación política y las herramientas necesarias para ejercer un consumo más consciente y responsable de la información.
La edición de 2026, celebrada del 22 al 26 de junio en el Centro Insular de Juventud de Puerto del Rosario y con una sesión descentralizada en Gran Tarajal, completó su aforo antes de la inauguración.
La desinformación no es solo un problema de noticias falsas, sino un fenómeno que afecta a la democracia, la convivencia, la ciencia, la política, los medios, las redes sociales y la confianza ciudadana.
Las distintas jornadas coincidieron en señalar que la respuesta no puede limitarse a desmentir bulos de forma aislada. También exige educación, pensamiento crítico, alfabetización mediática, transparencia tecnológica, verificación profesional y una ciudadanía capaz de identificar cómo se construyen y difunden los relatos que influyen en su manera de entender la realidad.
La iniciativa, promovida por el Cabildo de Fuerteventura a través de la Consejería de Educación y Juventud, contó este año con la participación conjunta de las dos universidades públicas canarias, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna. También colaboraron Fundación DISA, Fundación MAPFRE Canarias y RTVC.
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"La educación es una herramienta de transformación social. Apostar por la formación es apostar por una isla más innovadora y capaz de afrontar los retos del siglo XXI."
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"la manipulación informativa y las fake news"
La primera jornada abrió el programa con una reflexión sobre el valor de la información en las sociedades democráticas. Se abordó el impacto de la desinformación en las democracias y la necesidad de diferenciar conceptos como misinformation o disinformation, defendiendo el papel del periodismo y de los medios como herramientas esenciales para construir sociedades informadas.
Un estratega político y exdirector del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España planteó una lectura de los cambios sociales, culturales y emocionales que atraviesan las democracias contemporáneas, sugiriendo que las próximas batallas políticas se librarán en la capacidad de interpretar expectativas, incertidumbres y emociones ciudadanas.
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"Quizá antes nos movíamos entre la verdad y la mentira; ahora nos movemos más entre la verdad y el olvido."
Un catedrático de Comunicación Digital Interactiva analizó la propagación de la desinformación en los ecosistemas digitales, insistiendo en la importancia de reforzar la alfabetización mediática para que la ciudadanía pueda desenvolverse con espíritu crítico.
Por la tarde, se ofreció una conferencia centrada en la comunicación política, la construcción de relatos institucionales, el uso de marcos interpretativos y la importancia de los símbolos, las narrativas y la confianza social en el ejercicio del poder público.
La segunda jornada profundizó en el impacto de la tecnología sobre la democracia, la conversación pública y la forma en que la ciudadanía se informa y participa. Se destacó que la democracia ya no se juega solo en las instituciones, sino también en los algoritmos, las plataformas y los datos.
Se analizó el peso creciente de las grandes plataformas tecnológicas en la configuración del debate público y en los procesos de toma de decisiones colectivas, alertando sobre cómo la gestión masiva de datos y los sistemas algorítmicos modifican los equilibrios tradicionales del poder político y social.
Se abordó la conversación pública en tiempos digitales y el papel de medios y redes sociales en la convivencia política, poniendo el foco en la polarización, la crisis de intermediación mediática y los nuevos flujos de desinformación que circulan por los entornos digitales.
Se defendió la necesidad de reforzar los valores clásicos del periodismo: verificación, contraste de fuentes y rigor informativo, ante la dificultad de competir con la velocidad de propagación de la desinformación impulsada por algoritmos.
Se planteó la desinformación como un fenómeno estructural, analizando cómo determinadas narrativas manipuladas pueden influir en procesos políticos, sociales y culturales.
Por la tarde, se impartió un taller dedicado a la desinformación sobre el cambio climático, ofreciendo herramientas para identificar estrategias de manipulación, comprender discursos negacionistas y reforzar la alfabetización mediática y científica.
La tercera jornada puso el acento en la confianza informativa, defendiendo la necesidad de reforzar los mecanismos de verificación y los criterios profesionales de las redacciones ante la velocidad de difusión de contenidos y la irrupción de nuevas herramientas tecnológicas.
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"la credibilidad en uno de los mayores desafíos del periodismo."
Se analizó cómo determinados discursos negacionistas y teorías sin base científica encuentran nuevos canales de difusión en el entorno digital y condicionan la percepción social de la emergencia climática.
Se planteó una reflexión sobre la influencia de las grandes tecnológicas en la conversación pública y la necesidad de mayor transparencia sobre los mecanismos que determinan qué información consumimos.
La tarde concluyó con una mesa redonda sobre el liderazgo femenino en los medios de comunicación, en la que participantes compartieron experiencias sobre el papel de las mujeres en la dirección de medios, los obstáculos que aún persisten y la necesidad de incorporar miradas diversas en los espacios donde se toman decisiones editoriales.
La cuarta jornada abordó por qué creemos los bulos y qué herramientas ayudan a combatirlos. Se reflexionó sobre los comportamientos que hacen más vulnerable a la sociedad frente a la manipulación y la desinformación, desde el debilitamiento de los vínculos sociales hasta la pérdida de espacios de participación y la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico.
La inteligencia artificial volvió a aparecer como herramienta y desafío, mostrando cómo estas herramientas pueden ayudar al periodismo a detectar campañas de desinformación, verificar contenidos y reforzar la comprobación de datos.
Se analizó cómo las noticias falsas han dejado de ser un fenómeno puntual para integrarse en el ecosistema informativo cotidiano, condicionando la percepción de la realidad y la conversación pública.
Se reflexionó sobre los retos de las redacciones ante la presión de la velocidad, las redes sociales, la tecnología y la necesidad de seguir ofreciendo información rigurosa.
Por la tarde, se trasladó a Gran Tarajal la mesa "Desmontando bulos, cambiando la narrativa", en la que se abordó cómo determinadas narrativas alimentan prejuicios, estereotipos y discursos de odio que afectan a colectivos vulnerables y debates sociales. Se defendió la necesidad de una comunicación más responsable, inclusiva y comprometida con el rigor informativo como herramienta para combatir la desinformación y fortalecer la convivencia democrática.
La última jornada puso el acento en la educación mediática como una herramienta esencial para que la ciudadanía pueda identificar contenidos engañosos, comprender cómo funcionan los ecosistemas digitales y consumir información de una forma más consciente y responsable.
Con esta sesión concluyó una edición que reunió durante cinco días a periodistas, investigadores, filósofos, comunicadores, estrategas políticos y especialistas en verificación para reflexionar sobre los desafíos que la desinformación plantea a las democracias actuales.
A lo largo del programa se abordaron cuestiones como la confianza en los medios de comunicación, el impacto de los algoritmos en la democracia, la inteligencia artificial, las estrategias de verificación, la desinformación climática, la comunicación política y el pensamiento crítico.
La iniciativa volvió a registrar una excelente acogida por parte de la ciudadanía y se consolida como un espacio de referencia en Canarias para el debate, la divulgación y la reflexión sobre los grandes retos de la información contemporánea.