La autoridad competente ha ordenado el precinto de la nave para garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental portuaria. La medida fue adoptada por Capitanía Marítima tras una inspección rutinaria de la Patrulla Fiscal y Fronteras de la Guardia Civil.
Los agentes observaron la expulsión del líquido y, al interrogar a la tripulación, una pareja de origen extranjero, esta afirmó que se trataba de aguas residuales de la lavadora y que tanto el líquido como el barco eran "100% ecológico".
A pesar de las afirmaciones de la tripulación, los agentes informaron de la prohibición de verter cualquier líquido en aguas portuarias sin autorización. Los propietarios admitieron conocer la normativa, pero justificaron la acción como un método "más cómodo" para evacuar el agua, creyendo que no causaba perjuicio.
Ante la imposibilidad de verificar la naturaleza del vertido y el riesgo potencial, Capitanía Marítima decretó el precinto cautelar de la embarcación, considerando los hechos como una posible infracción grave según la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.
La embarcación permanecerá inmovilizada hasta la resolución del expediente sancionador. Para levantar el precinto, los propietarios deberán abonar una garantía de 6.000 euros, asegurando así el cobro de posibles responsabilidades, especialmente ante la posibilidad de que el barco zarpe hacia su país de origen al tener bandera extranjera.




