El almogrote, un producto emblemático de las Islas Canarias, especialmente de La Gomera, está perdiendo su carácter artesanal en el sector de la restauración. Así lo ha manifestado un conocido chef de un restaurante en Corralejo, Fuerteventura, cuyas declaraciones en redes sociales han provocado un amplio debate entre los aficionados a la gastronomía local.
El cocinero, reconocido por su especialidad en paellas en Fuerteventura, ha sido contundente al abordar la situación de este producto en el archipiélago. Según su experiencia, hallar un almogrote elaborado de manera tradicional en un restaurante canario es una tarea casi imposible. Afirma que “es un producto que no se suele hacer en los restaurantes, sino que viene de cadenas canarias”, destacando la industrialización de un plato que, idealmente, debería prepararse con mortero y esfuerzo manual.
Esta observación subraya la estandarización del sabor. El almogrote producido masivamente, aunque cumpla con los estándares de calidad alimentaria, carece, según el chef, de los matices que definen la receta original, debido a la conveniencia de adquirir el producto ya preparado.
“"No he estado en ningún sitio en Canarias donde haya comido un almogrote realmente casero. De ese que pica, que sabe a queso de verdad y que no tiene miedo al ajo. Mucho almogrote por ahí… pero poco auténtico."
La crítica del chef sugiere que muchos establecimientos ofrecen una versión “suavizada” para no desagradar a paladares menos acostumbrados a la intensidad de la cocina canaria. El resultado es, en sus propias palabras, “mucho almogrote por ahí, pero poco auténtico”.
El video del chef no solo aborda una receta, sino que también plantea la cuestión de la protección de la identidad culinaria de las Islas Canarias. El almogrote casero simboliza la cultura del aprovechamiento, donde el queso endurecido encontraba una nueva vida llena de sabor. Al delegar esta preparación a la industria, se corre el riesgo de perder la transmisión generacional de los sabores más puros. El impacto de sus palabras en redes sociales refleja una preocupación genuina de los consumidores locales, quienes buscan en los restaurantes esa experiencia culinaria que evoca las cocinas tradicionales.




