La presencia de la avispa asiática (Vespa velutina), una especie exótica invasora en España desde 2010, ha sido confirmada por primera vez en Canarias. El hallazgo de un nido con 93 ejemplares en Las Palmas de Gran Canaria ha llevado al Gobierno de Canarias a implementar un protocolo de emergencia, incluyendo la instalación de trampas en áreas urbanas, parques y zonas portuarias para contener su propagación.
Antonio Quesada, apicultor de Gran Canaria, ha manifestado su profunda preocupación por el impacto que este insecto podría tener en el ecosistema y la economía local. A pesar de que su llegada era previsible debido al intenso tráfico marítimo, Quesada la considera una amenaza sin precedentes.
“"Es un peligro enorme para la apicultura de toda Canarias. Se alimenta principalmente de abejas."
El sector apícola se enfrenta a un riesgo directo, con advertencias de "muchísimas pérdidas de colonias" similares a las sufridas en la península. Más allá del "desastre económico", Quesada subraya el peligro para la biodiversidad única de las islas, hogar de 146 especies de abejas y numerosos polinizadores silvestres que también podrían ser presa de la avispa asiática. "Si por desgracia esta especie se llegase a dispersar, en Canarias acabaría con todos los polinizadores silvestres", ha sentenciado.
“"Si por desgracia esta especie se llegase a dispersar, en Canarias acabaría con todos los polinizadores silvestres."
La avispa asiática también representa un riesgo para la salud humana. Su mayor tamaño implica la inyección de una mayor cantidad de veneno, y se han registrado casos de fallecimientos en la península a causa de sus ataques.
Quesada considera la llegada de la avispa como "inevitable" a través del tráfico marítimo, y ve "una suerte" que el nido se haya detectado en un núcleo urbano cercano al puerto de Gran Canaria, lo que facilita su contención. Confía en la "respuesta institucional muy fuerte" y la colaboración entre el Gobierno de Canarias, el Cabildo, el Ayuntamiento de Las Palmas y el sector agrícola. No obstante, lamenta la falta de contacto directo con el sector por parte de algunas autoridades.
Existe optimismo sobre la posibilidad de erradicar la especie antes de septiembre, aprovechando que la primavera es una fase de crecimiento y no de reproducción de la colonia. El objetivo es eliminar a la reina, ya que las obreras escapadas tienen una vida limitada. Si no aparecen nuevas colonias a mediados de julio, se podría dar por erradicada esta primera detección.
Se pide la colaboración ciudadana: ante un avistamiento, no acercarse, tomar fotos, geolocalizar y llamar al 112.




