Las patologías reumatológicas más comunes en la población general son la artrosis, la lumbalgia y los reumatismos de partes blandas, a menudo gestionadas inicialmente en Atención Primaria. Sin embargo, el servicio de Reumatología se centra en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante, la artritis psoriásica, así como conectivopatías como el lupus y la esclerodermia, y la gota. Aunque menos frecuentes, estas últimas requieren tratamientos más específicos.
Aunque no se ha observado un aumento drástico en jóvenes, sí se sospechan con mayor frecuencia ciertas enfermedades inflamatorias y autoinmunes. La mayoría se diagnostica en personas de mediana edad, predominando en mujeres. El especialista destaca un crecimiento en casos de gota y artrosis de rodilla, vinculados al sedentarismo, la obesidad y el consumo de alimentos procesados.
La última década ha sido testigo de importantes avances terapéuticos, especialmente en enfermedades inflamatorias de origen inmunológico. Las terapias avanzadas, dirigidas a moléculas específicas de la inflamación, han revolucionado el manejo de la artritis reumatoide, el lupus y las vasculitis, permitiendo a los pacientes llevar una vida más normal y reduciendo la necesidad de tratamientos intensivos o el uso prolongado de corticoides, cuyos efectos secundarios son conocidos.
El diagnóstico precoz es crucial, particularmente para la artritis reumatoide y la artritis psoriásica. Iniciar el tratamiento en los primeros meses tras la aparición de los síntomas mejora significativamente el pronóstico. Por ello, la coordinación con Atención Primaria para identificar señales de alerta es fundamental.
Los hábitos de vida juegan un papel determinante. El tabaquismo y la obesidad incrementan el riesgo de desarrollar y empeorar patologías como la artritis reumatoide, el lupus y la artrosis. El servicio colabora con enfermeras gestoras de casos para educar a los pacientes en hábitos saludables e iniciará un proyecto para el manejo de la obesidad con nuevos fármacos.
La alta demanda asistencial y la gestión eficiente de las costosas terapias avanzadas son retos clave para la especialidad. La investigación en lupus eritematoso sistémico, riesgo cardiovascular, reumatología intervencionista y fracturas osteoporóticas son líneas prioritarias en el servicio.
Se están desarrollando proyectos para mejorar la conexión con los pacientes mediante plataformas digitales y personal de enfermería, facilitando la resolución de dudas y consultas telemáticas. El impulso de la escuela de pacientes, combinando sesiones presenciales y online, busca ofrecer información actualizada.
El envejecimiento poblacional ha incrementado la demanda asistencial, especialmente en lo referente a fracturas osteoporóticas, como las de cadera, que afectan principalmente a mujeres de edad avanzada. Se han detectado carencias en recursos sociosanitarios y camas hospitalarias adaptadas.
Aunque la figura del reumatólogo es más conocida, aún existe confusión con traumatólogos y rehabilitadores, especialmente en patologías de espalda u hombro. Los pacientes con enfermedades inflamatorias activas o de mal pronóstico, como artritis graves o lupus, requieren un seguimiento más estrecho, con revisiones mensuales o trimestrales.




