La protesta, convocada por Comisiones Obreras (CCOO), busca denunciar las “condiciones deficientes” bajo las que operan, regidos por un convenio de más de tres décadas que no contempla adecuadamente su actividad. Este marco laboral es considerado “obsoleto e insuficiente” para un trabajo de “alto riesgo”.
Una de las principales quejas del colectivo es el incumplimiento por parte de la Corporación insular de la Ley 5/2024 de Bomberos Forestales, de ámbito estatal. La no aplicación de esta normativa ha impedido el reconocimiento de su categoría profesional y la implementación de medidas como la jubilación anticipada, a pesar de que algunos compañeros ya deberían estar jubilados por ley.
Hay compañeros que ya deberían estar jubilados por ley y siguen trabajando.
Además, los bomberos se ven obligados a cotizar como tales, incluso con carácter retroactivo, sin recibir los beneficios ni el reconocimiento correspondientes. CCOO también ha señalado la ausencia de protocolos específicos de prevención de riesgos y la falta de medios adecuados, a pesar de su constante exposición a sustancias tóxicas en incendios de interfaz urbano-forestal.
El colectivo también denuncia retrasos en el pago de las horas de localización, que ascienden a unas 700 adicionales al año. Estas horas están “mal remuneradas y con demoras de hasta dos años”, lo que se traduce en ingresos de unos 1.500 euros anuales con “retrasos constantes”. A esto se suma la escasez de recursos humanos y materiales, la precariedad de contratos temporales y la necesidad urgente de revisar las retribuciones, especialmente en intervenciones fuera de la isla.




