Empresario canario despide a 3 empleados por altos costes laborales

Un dueño de pyme en Gran Canaria relata la insostenible carga fiscal y salarial que le ha obligado a reducir su plantilla a la mitad.

Primer plano de la rueda de un patinete eléctrico aparcado en una acera empedrada de un pueblo de las islas Canarias, con la luz cálida del atardecer.
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Primer plano de la rueda de un patinete eléctrico aparcado en una acera empedrada de un pueblo de las islas Canarias, con la luz cálida del atardecer.

Un empresario de Gran Canaria, Alberto Sánchez, dueño de la pyme de servicios informáticos Soft, ha despedido a tres de sus seis empleados debido a los elevados costes laborales y la presión fiscal.

Alberto Sánchez, propietario de la pyme de servicios informáticos Soft, ha compartido su difícil situación en el programa Herrera en COPE Gran Canaria. Sánchez ha explicado que la insostenible carga de gastos empresariales y la presión fiscal le han obligado a reducir su plantilla de seis a tres empleados.
El empresario expresó su hartazgo ante los continuos gastos que enfrentan las empresas, señalando la mala gestión administrativa y una deuda pública elevada como factores que repercuten en los empresarios. "Desgraciadamente, pues todos apuntan que somos los empresarios los que tenemos que pagar", afirmó.
Confirmó haber despedido a tres trabajadores, atribuyendo parte de la causa a la eliminación de figuras contractuales como el "contrato por obra". "Cuando desaparece esa obra, ¿qué haces con esos trabajadores? Pues no te queda otro remedio que despedirlo", lamentó.

"Yo no me quejo del trabajador, el trabajador gana poquísimo"

Alberto Sánchez · Empresario
A pesar de reconocer que los salarios son bajos, Sánchez destacó el desproporcionado coste para la empresa. "La realidad es que, por ejemplo, un trabajador que gane al año 17.000 euros, que se meta en el bolsillo 17.000 euros por poner un salario bajo, a la empresa le cuesta el doble", sentenció.
Detalló que este sobrecoste se debe a "costos de cotización, costos indirectos, gastos de gestoría" y una gestión administrativa ineficiente. Criticó el sistema de retenciones y los cambios retroactivos en las nóminas, que afectan tanto a la empresa como al empleado.
Para compensar la falta de personal, Sánchez confesó trabajar jornadas de hasta 16 o 20 horas, incluyendo fines de semana. "Para qué? Para levantarlo", afirmó, recordando con nostalgia los tiempos en que "se podía emprender" en el país.
Abordó también las particularidades de Canarias, donde los rendimientos empresariales no permiten equiparar salarios a los de Madrid o Barcelona. Señaló que muchas pymes canarias, a menudo familiares, dependen de grandes empresas que pagan "mal, tarde y nunca", y criticó la demora de la administración pública en pagar facturas, que puede superar los 70 días.
La entrevista se produce en un contexto donde el coste laboral en Canarias alcanzó los 2.715 euros por trabajador en el primer trimestre de 2026, un aumento interanual del 4,5%.