La historia, a veces circular, nos lleva a reflexionar sobre las figuras papales y su relación con el poder y la pobreza. Se evoca la Tercera Cruzada, impulsada por el papa Inocencio III, que resultó en una masacre en Jerusalén. Posteriormente, en el Concilio de Letrán de 1215, se aprobaron normas sacramentales y se veneraban reliquias insólitas, como las del Espíritu Santo. En su palacio, Inocencio III recibió a Francisco de Asís y sus frailes, un contraste marcado entre la riqueza de la Iglesia y la humildad de los religiosos.
El texto compara esta escena histórica con la figura del papa León XIV, jefe del Estado Vaticano desde el pacto de Letrán entre el papa Pío XI y Benito Mussolini. Se critica la alabanza del pontífice al dictador y su asistencia a una liturgia en Barcelona, donde se obviaron las palabras rebeldes de Jesús contra el poder religioso. La visita papal se describe como un espectáculo mediático, culminando con fuegos artificiales tras la inauguración de una torre en la Sagrada Familia, cuyos costes se califican de confidenciales.
Tras su paso por Barcelona, el papa se dirigió a las Canarias en un avión presidencial. Se menciona la recomendación a los obispos de suspender clases y la sumisión de las autoridades civiles. La visita incluyó encuentros con grupos de inmigrantes en Gran Canaria y Tenerife, incluyendo el muelle de Arguineguín, calificado como 'de La vergüenza' por la situación de los migrantes y la falta de acción política. El artículo señala la hipocresía de quienes escuchaban al pontífice mientras se ignoraban las palabras de Jesús contra la corrupción.
El autor critica la omisión del papa respecto al conflicto en Gaza y la guerra en curso, así como la falta de condena a la corrupción que involucra a cargos públicos. También se lamenta la ausencia de reuniones con víctimas de pederastia o con sacerdotes críticos con el celibato y el papel de la mujer en la Iglesia. Se alude a la consigna de San Pablo que impedía a las mujeres hablar en asambleas, reflejando la postura de la curia vaticana.
Finalmente, se aborda la situación socioeconómica de las Canarias, con dificultades para la mayoría de la población y la llegada continua de emigrantes. Se especula sobre un posible 'efecto llamada' provocado por la visita papal. El texto contrasta la ostentación vaticana con una minoría que busca lo espiritual en entornos de silencio y naturaleza. Se concluye con una reflexión sobre la pasividad de la mayoría ante la historia y la persistencia de las injusticias sociales y la brecha entre ricos y pobres.




