En junio de 1995, el conjunto claretiano culminó un ascenso histórico a la ACB, un hito que dio pie a más de treinta años de presencia en el baloncesto español y europeo. Aquel éxito, dirigido por Manolo Hussein en el banquillo y con Berdi Pérez como director deportivo, se consiguió sin ser el principal favorito, en una época muy diferente a la actual.
Treinta y un años después, el CB Gran Canaria regresa a un ecosistema baloncestístico que poco tiene que ver con la realidad de los años 90. Entonces, el club, que se había convertido en Sociedad Anónima Deportiva en 1992 con la intervención del Cabildo de Gran Canaria, afrontaba una liga maratoniana. La entonces recién creada Liga EBA contaba con 56 equipos divididos en cuatro conferencias, incluyendo Canarias, Andalucía y equipos de Alicante en el grupo Sur.
La plantilla de aquella temporada, configurada por Manolo Hussein y apoyada por Rafael Calvo, estaba formada por jugadores nacionales y de cantera. Destacaban bases como Berni Hernández y Emilio Boada, el escolta Jaume Morales, aleros como Juanra Marrero, Alexis Lombilla y Ángel Santana, ala-pívots como Antonio Espinosa, Ramón Oliver, Jonathan Ojeda y Pepón Artiles, y pívots como Francis García y el estadounidense David Butler. Butler, campeón de la NCAA con la Universidad de Nevada-Las Vegas, aportaba contundencia bajo el aro.
El formato de competición era exigente: una primera fase con cuatro conferencias de 14 equipos, seguida de una segunda ronda clasificatoria. El Gran Canaria se clasificó segundo en su grupo, y posteriormente lideró el grupo G de la siguiente fase. La decisión final tuvo lugar en la Fase Final de Gijón, donde el equipo claretiano, pese a no ser el favorito, superó al ACB Lliria y en semifinales al Llobregat Centre Comercial, logrando el ansiado ascenso.
El presupuesto aproximado de aquel equipo rondaba entre 300 y 400 millones de las antiguas pesetas (alrededor de 2 millones de euros), con un solo jugador extranjero. El pabellón era el Centro Insular de Deportes, con capacidad para 5.200 espectadores. En contraste, la plantilla de la temporada pasada superaba los 10 millones de euros de presupuesto, con un número mucho mayor de jugadores y competiciones europeas que multiplicaban los viajes.
Aquel ascenso marcó el inicio de la época dorada del club, consolidándolo como un miembro solvente de la Liga Endesa. La competición también vivió cambios significativos, con debates sobre ligas cerradas y la creación del mercado de plazas, haciendo que los ascensos fueran cada vez más difíciles. El Gran Canaria actual se enfrenta a un nuevo proyecto con parámetros distintos a los de los años 90, con límites de jugadores de formación y extranjeros.




