El Gran Canaria desciende a LEB Oro tras 31 años en la élite

El equipo claretiano concluye una temporada nefasta marcada por fichajes fallidos, pérdida de identidad y la peor media anotadora de la Liga Endesa.

Imagen genérica de una cancha de baloncesto vacía en un estadio con iluminación dramática.
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Imagen genérica de una cancha de baloncesto vacía en un estadio con iluminación dramática.

El Dreamland Gran Canaria desciende a la LEB Oro tras 31 temporadas consecutivas en la élite del baloncesto español, culminando un año deportivo catastrófico.

El Dreamland Gran Canaria ha consumado su descenso a la LEB Oro tras 31 años ininterrumpidos en la Liga Endesa, poniendo fin a una de las etapas más longevas del club en la máxima categoría del baloncesto español. La temporada ha sido calificada como una auténtica catástrofe, marcada por un rendimiento deportivo muy por debajo de las expectativas, con tan solo 10 victorias en la competición doméstica y una temprana eliminación en la Liga de Campeones de Baloncesto (BCL).
La idea inicial de la temporada, bajo la dirección de Jaka Lakovic, era potenciar un juego más rápido y con mayor exigencia física. Sin embargo, los fichajes realizados no cumplieron con el impacto esperado, resultando en un equipo que careció de ritmo competitivo, solidez defensiva y eficacia anotadora. El conjunto claretiano cierra la Liga Endesa con la media de puntuación más baja del campeonato, apenas 81,29 puntos por encuentro, y una preocupante dependencia del triple, donde su efectividad del 33,2% lo sitúa en la decimoquinta posición.
La pérdida de la fortaleza habitual en el Gran Canaria Arena también ha sido un factor determinante. El equipo, presidido por Sitapha Savané, solo logró cinco victorias de diecisiete partidos como local, un registro muy alejado de la condición de fortín que solía caracterizar su pabellón. Este declive en casa ha contribuido a sellar el que es considerado el año más oscuro en la historia reciente del club.
La participación en la Liga de Campeones de Baloncesto de la FIBA (BCL) tampoco alivió la situación. Tras una ilusionante primera fase, la competición europea se convirtió en un nuevo fiasco, evidenciado por la derrota final en casa ante el ERA Nymburk checo (82-92). A partir de ese momento, la dinámica negativa se acentuó, encadenando hasta ocho derrotas consecutivas en la ACB.
Esta campaña ha generado una notable desafección entre la afición, que ha solicitado en repetidas ocasiones la salida del director deportivo, Willy Villar, y del presidente, Sitapha Savané, ambos con contrato hasta 2027. La afluencia de público a las gradas ha disminuido progresivamente.
Otro punto de fricción han sido los retrasos en los pagos por parte del principal patrocinador, Dreamland. A pesar de las afirmaciones de la directiva sobre que esta situación no afectaba al rendimiento deportivo, se generaron numerosas noticias al respecto y tensiones institucionales, recordando presuntas ayudas económicas pendientes.
El bajón de nivel de jugadores clave como el capitán Andrew Albicy, considerado una gran decepción, Mike Tobey o el irregular Nico Brussino, sumado a los fichajes fallidos de Kur Kuath, Louis Labeyrie, Eric Vila y Brandon Jefferson, evidenció la falta de recursos para competir en la Liga Endesa.
Ante la creciente preocupación, la directiva intentó frenar la incertidumbre ratificando a Lakovic y Willy García. Sin embargo, tras una derrota en casa ante el San Pablo Burgos (95-109), con el extécnico amarillo Porfi Fisac en el banquillo rival, se tomó la decisión de destituir al entrenador esloveno.
La situación deportiva no mejoró con la llegada del argentino Néstor García al banquillo. Los fichajes de emergencia de Chimezie Metu, Kassius Robertson y el regreso de Brandon Jefferson no lograron el 'shock' necesario para revertir el rumbo, abocando al equipo a la disputa por la permanencia en la última jornada.
La salvación se decidió en un desenlace agónico. Tras una derrota contundente en Valencia (105-81), el destino del Gran Canaria dependía del resultado entre Breogán y Zaragoza. Un triple sobre la bocina de Spissu dio la permanencia al equipo maño, sellando el descenso del conjunto canario y poniendo de manifiesto los errores cometidos a lo largo de una campaña para el olvido.