La polémica surgió tras unas declaraciones del prelado canario en las que pedía empatía hacia las personas migrantes. Un líder de un partido político nacional lo acusó en redes sociales de obtener beneficios económicos de la inmigración, una afirmación que ha generado la defensa de un ministro del Gobierno central, quien calificó las palabras del político de "racismo y xenofobia absoluta".
El obispo ha expresado su pesar por la descontextualización de sus palabras, en las que sugería la necesidad de comprender la dureza del trayecto migratorio. Ha criticado que la inmigración sea utilizada como "pelota de pimpón" por los partidos políticos y ha instado a "todos los políticos" a buscar soluciones conjuntas a esta realidad persistente.
“"Si yo me estoy lucrando con la inmigración, que vaya al juzgado y me denuncie."
Ante la acusación directa de lucro, el prelado ha desafiado al líder político a presentar una denuncia judicial si sus afirmaciones fueran ciertas, señalando que tal acción constituiría un delito. Ha reiterado su deseo de que no se instrumentalice a los inmigrantes para "hacer campaña de votos de buenos y malos".
En relación con el concepto de "prioridad nacional" defendido por el partido político, el obispo, con formación médica, ha sido categórico. Ha explicado que la obligación es "atender a todo el mundo" y que la prioridad debe basarse en "las necesidades, no la nacionalidad y la raza", enfatizando que se debe asistir primero "al que sea más necesitado".
“"Hay que buscar las necesidades, no la nacionalidad y la raza."
El prelado ha defendido su postura en los principios de "compasión, empatía" y la "dignidad de toda persona humana", fundamentales en la doctrina cristiana. Ha puesto como ejemplo la respuesta espontánea de la gente de Lanzarote al ayudar a las pateras que llegan, calificándolo como un acto que "sale del corazón humano".
No obstante, el obispo ha aclarado que su posición no se opone al control fronterizo. Ha manifestado su acuerdo con la necesidad de "atacar a las mafias" y de intervenir en los países de origen para evitar que los cayucos sean la única vía de salida, promoviendo una migración regulada con "un papel y un trabajo determinado".
Esta controversia se produce en un momento clave, previo a la visita del Papa Francisco a Canarias, un viaje apostólico que tendrá la crisis migratoria como tema central. Según el obispo, el pontífice ha elegido las islas para "poner foco de luz al mundo entero" sobre esta realidad, que considera "fruto de un mundo global" y un llamado a la caridad para la Iglesia.




