El Papa León XIV sorprende en Gran Canaria con su español aprendido en Perú

El pontífice, que pasó años como misionero en Perú, demuestra un dominio del idioma que facilita su conexión con los fieles.

Primer plano de un anillo papal sobre un libro antiguo.
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Primer plano de un anillo papal sobre un libro antiguo.

El Papa León XIV ha dejado patente su conexión con el mundo hispano durante su visita a Gran Canaria, sorprendiendo con su fluidez en español, idioma que aprendió durante sus años como misionero en Perú.

La reciente visita del pontífice a Gran Canaria ha puesto de relieve un detalle que ha cautivado a muchos fieles: su notable dominio del español. Lejos de limitarse a frases protocolarias, Robert Prevost, nombre de pila del Papa, se comunica con naturalidad y soltura, una habilidad adquirida durante su extensa labor pastoral como misionero en Perú antes de ascender al papado.
Nacido en Chicago en 1955, Robert Prevost se unió a la Orden de San Agustín, iniciando una trayectoria internacional que marcaría su vida. A mediados de la década de 1980, fue enviado a Perú, donde dedicó años a su trabajo pastoral y misionero. Su primer destino fue la misión de Chulucanas, en Piura, donde ejerció como vicario parroquial y canciller. Durante décadas, se involucró en la formación religiosa, el apoyo a comunidades locales y el acompañamiento espiritual. Tras un breve retorno a su ciudad natal, regresó a Perú en 1988, llegando a obtener la nacionalidad peruana en 2015 debido a su profunda conexión con el país.
El español es una lengua fundamental para la Iglesia Católica, hablada por millones de fieles en América Latina, España y otras regiones. El dominio de este idioma por parte del Papa León XIV le permite establecer una relación cercana con el mundo hispano, considerada una de las características distintivas de su pontificado. Su estancia en Perú le ha brindado una perspectiva única que ahora comparte en Canarias, recordando sus inicios junto a comunidades que hablaban su misma lengua.
Durante su intervención en el muelle de Arguineguín, el Papa León XIV pronunció una frase significativa: «La dignidad humana no tiene pasaporte». Con estas palabras, el pontífice abordó la compleja situación migratoria que atraviesa Canarias, enfatizando la necesidad de ver a las personas más allá de su origen o estatus administrativo, reconociendo las circunstancias personales y familiares que definen cada historia migratoria.