Un innovador experimento científico se está llevando a cabo en el muelle de Taliarte, en Telde, con el objetivo de evaluar el potencial de los residuos de hormigón para mitigar el cambio climático en el océano. Doce mesocosmos —grandes tubos de ensayo flotantes aislados del entorno marino— han sido desplegados para este fin.
Los investigadores estudian cómo el uso de hormigón molido puede incrementar la alcalinidad del agua de mar. Este proceso busca aumentar la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono de la atmósfera y, al mismo tiempo, reducir la acidificación del agua marina, un fenómeno perjudicial para la vida marina con estructuras calcáreas como mejillones y corales.
El profesor emérito Dr. Ulf Riebesell, biólogo marino en GEOMAR y co-líder del experimento, explicó que la prueba compara una fuente líquida de alcalinidad con escombros de hormigón triturado para evaluar su tolerancia en el medio marino. Este estudio forma parte del proyecto internacional OceanAlkAlign, que busca estandarizar métodos de medición para el aumento de la alcalinidad oceánica.
El experimento, que se extenderá durante siete semanas, se realiza en colaboración con PLOCAN, socio de investigación de GEOMAR. La iniciativa surge ante la necesidad de métodos activos de eliminación de dióxido de carbono, ya que las reducciones de emisiones por sí solas podrían no ser suficientes para cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
El aumento de CO2 atmosférico desde la industrialización ha provocado una disolución significativa en el océano, alterando su química y contribuyendo al calentamiento global. El aumento de la alcalinidad oceánica se considera una opción prometedora, siempre que se implemente de manera eficaz y ambientalmente responsable.




