Gran Canaria se prepara para un verano de alto riesgo de incendios forestales en 2026

Las abundantes lluvias invernales han propiciado un crecimiento vegetal que, al secarse, aumentará la superficie susceptible de arder en la isla.

Imagen genérica de una columna de humo sobre un bosque.
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Imagen genérica de una columna de humo sobre un bosque.

El Cabildo de Gran Canaria se prepara para un verano de 2026 con un riesgo elevado de incendios forestales, debido a que las intensas lluvias invernales han provocado un crecimiento excepcional de la vegetación que, al secarse, se convertirá en combustible.

La superficie de Gran Canaria vulnerable a incendios forestales se incrementará este verano, ya que las precipitaciones invernales han extendido la vegetación hasta zonas más bajas de lo habitual. Este manto verde, que actualmente cubre gran parte de la isla, se transformará en pastizales secos de rápida combustión a partir de julio.
Ante esta situación, se prevé reforzar el dispositivo de la campaña contra incendios de 2026. Un portavoz de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria ha señalado que se espera un verano complicado si se repiten las olas de calor de años anteriores. La clave para mitigar el riesgo sería que continuaran las lluvias hasta junio, manteniendo la vegetación hidratada y retrasando su desecación.

"El operativo está con problemas sociales, se ha retrasado mucho la entrada de bomberos forestales y el estado de ánimo del personal es un elemento a considerar, por lo que se va a tratar de atender a sus peticiones."

un portavoz de Emergencias del Cabildo
Gran Canaria ha sido una de las zonas españolas más afectadas por el fuego en el siglo XXI, con nueve grandes incendios forestales desde 2004. Esto ha impulsado a las administraciones a profesionalizar los equipos de extinción, aumentando el personal y los medios aéreos. También se han implementado medidas preventivas como la protección de viviendas rurales, quemas prescritas y el uso de animales para la limpieza de montes.
Para la campaña de este año, se podrían movilizar cerca de una veintena de aparatos, incluyendo helicópteros de la Comunidad Autónoma, el Estado y los cabildos de Gran Canaria y Tenerife, además de un avión anfibio con base en La Gomera. En casos más graves, se recurriría a hidroaviones de la Península, como los del 43 Grupo del Ejército del Aire, que realizaron prácticas en las islas el pasado marzo.
Los grandes incendios en Gran Canaria han sido intencionados o causados por negligencias humanas, agravándose por las olas de calor y el abandono del campo desde la década de 1970. Este último factor ha provocado una acumulación de material vegetal en terrenos antes dedicados a la agricultura y el pastoreo, lo que representa una gran preocupación para el verano de 2026, tras uno de los inviernos más lluviosos de los últimos años.
Un portavoz de Emergencias ha detallado que el crecimiento de grandes masas de hierba ha alcanzado cotas cercanas a la costa, llegando hasta los 100 metros sobre el nivel del mar en algunos municipios sureños. Esto implica una mayor extensión de terreno a vigilar, ya que los incendios de pastos, aunque ligeros, se propagan con gran rapidez.
A partir de junio, se movilizarán en Gran Canaria un millar de personas y casi un centenar de vehículos. Más de 200 bomberos forestales estarán en primera línea, apoyados por unos 400 efectivos de Protección Civil de los 21 municipios de la isla y más de 300 bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, junto a agentes de seguridad. A nivel autonómico, el operativo contará con 1.929 efectivos y 208 vehículos terrestres.
Sin embargo, la campaña de 2026 enfrenta un problema adicional: la conflictividad laboral por las condiciones de trabajo del personal de Medio Ambiente. Un portavoz de Emergencias ha reconocido que el operativo tiene problemas sociales y que se buscará atender las peticiones del personal, algunas de las cuales dependen del Cabildo y otras del Gobierno de Canarias.
Se ha enfatizado la necesidad de invertir más en prevención, una tarea que debe involucrar a todas las administraciones, incluyendo los ayuntamientos, para la limpieza de zonas de riesgo. También se ha recordado la importancia de la colaboración ciudadana en la limpieza de los montes.