Insectos revelan la transformación de un granero aborigen en tumba en Gran Canaria

Un estudio de la ULPGC y otras universidades analiza restos de artrópodos para comprender los usos de la cueva de Cruz de la Esquina en la etapa prehispánica.

Restos de insectos y fragmentos de cerámica en una cueva, hallazgos arqueológicos.
IA

Restos de insectos y fragmentos de cerámica en una cueva, hallazgos arqueológicos.

La población indígena de Gran Canaria reutilizó la cueva de Cruz de la Esquina, en Acusa Seca, entre los siglos VII y IX d.C., transformándola de un granero a un espacio funerario, según revela un estudio internacional.

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Alcalá de Henares y con participación de la ULPGC, ha determinado que la cueva de Cruz de la Esquina, situada en la cumbre de Gran Canaria, cambió su función a lo largo del tiempo. Inicialmente utilizada como granero, pasó a ser un espacio funerario entre los siglos VII y IX d.C.
Esta conclusión se basa en el análisis de más de 8.000 restos de artrópodos hallados en el yacimiento, que se encontraban en un excepcional estado de conservación. Estos restos han permitido recuperar también evidencia de huesos humanos, madera, fibras vegetales, cuero y cuerda, siendo la abundancia de insectos clave para reconstruir los usos de la cueva y los procesos funerarios.
La presencia de gorgojos y otros insectos asociados al almacenamiento de cereales indica que la cueva albergó importantes cantidades de grano, superando lo esperado para simples ofrendas funerarias. Esto confirma la función económica inicial de almacenamiento de alimentos antes de su resignificación como espacio funerario.
Este hallazgo modifica la interpretación tradicional de los graneros excavados en cueva en Gran Canaria. Sugiere que algunos de los graneros más simples, previamente clasificados como funerarios, podrían haber pasado desapercibidos hasta ahora.
El estudio arqueoentomológico también aporta información sobre las prácticas funerarias aborígenes, reforzando conclusiones previas que cuestionaban la idea de que los cuerpos siempre se desecaban al sol antes de ser depositados en cuevas. Los insectos asociados a la descomposición cadavérica sugieren que los cuerpos eran llevados a las cuevas poco después del fallecimiento.
Los resultados subrayan que las cuevas pudieron ser reutilizadas y transformadas, pasando de actividades económicas a funciones rituales y funerarias, y no fueron necesariamente espacios estáticos de una única función.
La investigación abre la puerta a revisar otros yacimientos del archipiélago interpretados hasta ahora solo como cuevas funerarias. El equipo planea aplicar la misma metodología en otras cavidades de Gran Canaria para determinar si este caso es aislado o parte de un patrón más amplio de reutilización de antiguos almacenes. El trabajo destaca el potencial de la arqueoentomología para recuperar actividades y procesos difíciles de identificar por otras evidencias.
Este estudio ha sido publicado en la revista Antiquity.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) (17/09/2026)