Maestro de Judo elogia el nivel y la calidad humana en Gran Canaria

Manuel García Pizarro, referente nacional del judo, destaca la excelencia técnica y personal de los practicantes de la isla tras impartir un curso.

Primer plano de un cuello y cinturón de judogi, con un tatami desenfocado al fondo.
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Primer plano de un cuello y cinturón de judogi, con un tatami desenfocado al fondo.

El Maestro Entrenador Nacional de Judo, Manuel García Pizarro, ha elogiado el judo practicado en Gran Canaria, calificando el nivel técnico como excelente y destacando la extraordinaria calidad humana de sus practicantes tras impartir un curso de perfeccionamiento en la isla.

Manuel García Pizarro, una figura destacada en el judo español con una trayectoria de más de 45 años, incluyendo un Subcampeonato del Mundo de Kata y tres títulos de Campeón de Europa, visitó recientemente Gran Canaria para dirigir un curso. Durante su estancia, Pizarro pudo evaluar de primera mano el estado de esta disciplina en la isla.
El Maestro, que ostenta el 8º Dan y ha sido 15 veces Campeón de España, coincidió con la valoración previa del Maestro japonés Yoriyuki Yamamoto. Pizarro subrayó no solo la competencia técnica observada, sino también la excepcional calidad humana de los judokas canarios, calificándolos como "personas extraordinarias".

"Coincido plenamente con la valoración del Maestro Yamamoto. En mi estancia durante este curso, he podido comprobar de primera mano el excelente nivel técnico que posee el judo en Gran Canaria, pero por encima de todo, me ha impresionado la calidad humana de sus practicantes; son personas extraordinarias."

Manuel García Pizarro · Maestro Entrenador Nacional de Judo
García Pizarro expresó su orgullo por el esfuerzo y la constancia demostrados por los participantes del curso para asimilar los conocimientos impartidos. Señaló que la entrega y pasión por el arte marcial son evidentes en los judokas de la isla.
Respecto al curso de katas y pases de grado para 7º y 8º Dan, el Maestro describió la experiencia como "sumamente enriquecedora". A pesar de la exigencia física y mental, el interés de los maestros participantes fue "absoluto", mostrando una gran inquietud por aprender y perfeccionarse, llegando a consultar dudas sobre katas no incluidas en el programa oficial.
Para los iniciantes, especialmente los más jóvenes, García Pizarro animó a ver el judo "mucho más que una disciplina física o una competición", sino "una verdadera forma de vida". Destacó los valores que fomenta, como el respeto, la educación, el compañerismo y la cortesía, fundamentales para formar no solo deportistas, sino también "personas".