En el bosquecillo de Los Laureles pueblo de Santa Brígida, Isla de Gran Canaria, a 21 de marzo de 1971, Primer día del AÑO NUEVO ROSACRUZ 3324. Los abajo firmantes, con sus respectivos números de clave, miembros de la ORDEN ROSACRUZ, AMORC, declaramos SOLEMNEMENTE invocando la ayuda y la inspiración del Dios de nuestros corazones, de los Maestros de misericordia y de los Maestros y Hermanos Mayores de la sublime ORDEN ROSACRUZ.
La discreta fundación de la primera asociación rosacruz en Gran Canaria hace 55 años
Un grupo de dieciocho personas se reunió en Santa Brígida en 1971 para establecer la Orden Rosacruz AMORC, desafiando el régimen franquista.
Por Gara León Betancourt
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Imagen genérica de un interior de biblioteca con estanterías de madera y un podio con micrófono.
Hace 55 años, un grupo de dieciocho personas se reunió discretamente en Santa Brígida, Gran Canaria, para fundar la primera asociación rosacruz de la isla, un acto que desafiaba las restricciones del régimen franquista de la época.
El 21 de marzo de 1971, coincidiendo con el equinoccio de primavera, dieciocho individuos de diversos ámbitos sociales se congregaron en un restaurante de Santa Brígida. Aunque para los observadores externos parecía una reunión común, el encuentro tenía un propósito trascendental: establecer la primera asociación rosacruz en Gran Canaria.
Los participantes, que incluían artistas, empleados, bancarios, empresarios y profesionales, compartían un interés común en monografías que recibían periódicamente desde San José, California. Estas lecturas, estudiadas en secreto, a menudo llegaban con signos de haber sido revisadas por la policía, lo que indicaba la vigilancia del régimen sobre cualquier forma de pensamiento no oficial.
Durante el almuerzo, se leyó un documento en papel timbrado que formalizaba su lealtad a la Orden Rosacruz AMORC y su intención de establecer un cuerpo subordinado en la isla. La firma de este documento fue un acto de desafío, con algunos miembros optando por rúbricas ilegibles para proteger su identidad y evitar represalias del régimen.
Tras la firma, el grupo se dirigió al desaparecido Bosquecillo de los Laureles, donde realizaron un ejercicio de meditación. Allí, entre laureles, símbolo de inmortalidad, posaron para fotografías con rosas, inmortalizando el momento. La organización, inicialmente conocida como ACEF (Asociación Cultural de Estudios Filosóficos) para mantener la discreción, adoptó más tarde el nombre de Alcorac, en honor al dios supremo aborigen de la isla, y continúa reuniéndose en la actualidad.



