Esta intervención busca aumentar significativamente la capacidad de la vía y optimizar el funcionamiento de los accesos en una de las zonas con mayor densidad de tráfico de la isla. La adjudicación provisional ha recaído en la UTE formada por Satocan, S.A. y Lopesan Asfaltos y Construcciones, S.A.U., según ha informado el departamento autonómico.
La actuación se concentra en el corredor entre La Estrella y Las Terrazas, un punto donde las retenciones son frecuentes debido a la alta intensidad media diaria de vehículos. El objetivo principal es resolver el conocido “efecto embudo” que se produce al pasar de cuatro a tres carriles en el entorno de La Mareta, entre Bocabarranco y La Estrella.
“"Responde a una necesidad real y urgente de la ciudadanía, al actuar sobre un punto crítico de la red viaria insular donde se concentran retenciones recurrentes."
El proyecto contempla la adición de un cuarto carril en ambos sentidos de la GC-1, lo que permitirá mejorar la conexión con los accesos de La Mareta, La Estrella, La Pardilla y Bocabarranco. Durante el proceso de contratación, se priorizaron las propuestas que ofrecían reducciones en el plazo de ejecución y soluciones técnicas para permitir aperturas parciales al tráfico, minimizando así el impacto en esta arteria esencial para la movilidad insular.
La Consejería ha destacado la prioridad de ejecutar y poner en servicio el tramo en sentido sur y los accesos a La Pardilla, que permanecían cerrados desde mediados del año anterior. Esta medida cumple con compromisos adquiridos con el Ayuntamiento de Telde, el Cabildo de Gran Canaria y, especialmente, con los residentes de La Pardilla.
La infraestructura, que soporta más de 160.000 vehículos diarios, verá sus obras desarrolladas con criterios para minimizar las afecciones al tráfico, incluyendo la posibilidad de trabajos nocturnos. Se espera que, tras más de una década de discusiones, las obras en la principal vía de Gran Canaria comiencen finalmente en 2026.




