El movimiento telúrico, ocurrido a las 9:50 horas, fue ampliamente percibido en las islas. En Gran Canaria, testigos describieron cómo sus coches se balanceaban, las casas vibraban con ruidos intensos y las sillas de oficina se movían. En Arucas, el temblor fue calificado de «fortísimo», mientras que en el centro de salud de Santa María de Guía y en el pabellón municipal se vivieron momentos de tensión.
El epicentro del seísmo se localizó a 61 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, a una profundidad de 30 kilómetros. La sacudida se sintió en casi toda la isla, aunque de forma menos perceptible en el centro de la capital grancanaria.
El terremoto también se dejó notar en otras islas. En Anaga, Tenerife, varias personas aseguraron haberlo sentido claramente. En Fuerteventura, especialmente en Betancuria, los cristales de las viviendas temblaron durante lo que algunos vecinos describieron como una sacudida «larga», que pudo durar hasta 20 segundos.
El movimiento sísmico alcanzó una intensidad III en diversos puntos de Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura, siendo claramente perceptible en interiores y provocando la oscilación de objetos. Las zonas más afectadas en Gran Canaria incluyeron el norte, el sureste (Ingenio, Arinaga), el centro (Teror, San Mateo) y el sur (Mogán, Tunte). En Fuerteventura, se sintió en Pájara, Puerto del Rosario y Betancuria, y en Tenerife en Santa Úrsula, Garachico y Granadilla.
De forma más débil, el terremoto llegó a puntos más alejados como Santiago del Teide en Tenerife y Gran Tarajal en Fuerteventura, donde solo las personas más sensibles percibieron la sacudida.




