La Obra Social de Acogida y Desarrollo, con sede en Las Palmas de Gran Canaria, atraviesa un momento crítico. La entidad ha denunciado que la demora en los pagos de las subvenciones públicas, particularmente las dependientes del Ayuntamiento, la ha forzado a solicitar préstamos bancarios para mantener su actividad y la atención a las personas más vulnerables.
Aunque la organización recibe fondos de las tres administraciones principales, la vicepresidenta de la entidad ha señalado que el consistorio capitalino es el que presenta mayores demoras. El convenio con el Ayuntamiento asciende a 242.000 euros, una cifra que se ha mantenido casi inalterada desde 2009, a pesar de que la población atendida se ha duplicado. En contraste, el Cabildo de Gran Canaria aporta 200.000 euros y el Gobierno de Canarias 139.000 euros, con procesos de pago más ágiles.
“"Somos igual de pobres que los que atendemos."
La burocracia es un obstáculo significativo. Un ejemplo citado es un convenio de colaboración para gastos de 2025, cuyo trámite se inició en mayo, se firmó en noviembre y se cobró en diciembre. A esto se suma una retención del 20%, que en un caso específico ascendió a casi 48.500 euros, y que aún no se había cobrado en abril de 2026. Esta situación obliga a la entidad a financiarse externamente, asumiendo intereses que reducen los fondos destinados a la acción social.
La organización desempeña un papel crucial en la atención a personas que son "invisibles" para el sistema, aquellas que no están en listas oficiales. Su labor incluye desde la tramitación de documentos de identidad hasta la colaboración con la policía científica para identificar a individuos, facilitando así su acceso a ayudas y su integración. Actualmente, la entidad acoge a 150 personas en sus instalaciones y atiende a unas 200 diariamente, con un equipo multidisciplinar que ofrece apoyo integral.
A pesar de las dificultades, la Obra Social continúa expandiendo su trabajo. Recientemente, tras una alerta de la comunidad hindú, detectaron a unas 300 personas viviendo en infraviviendas en los barrancos de San Bartolomé de Tirajana. Han firmado un convenio plurianual con el ayuntamiento para abordar esta necesidad, demostrando su capacidad de respuesta ante nuevas realidades sociales en la isla.




