A pesar de los esfuerzos y la inversión de unos dos millones de euros, seis carreteras de las 22 que sufrieron daños por la borrasca Therese en Gran Canaria continúan cerradas al tráfico. El vicepresidente primero y consejero de Obras Públicas del Cabildo, Augusto Hidalgo, ha asegurado que todas las localidades afectadas cuentan con alternativas de conectividad y ninguna población se encuentra aislada por carretera.
Hidalgo realizó estas declaraciones durante una visita a los trabajos de reparación en la carretera GC-421, en La Yedra de San Mateo, que había quedado inutilizable por una avalancha de piedras y barro. Aunque la vía ya está abierta al paso, las obras de mejora continúan.
El presupuesto estimado para la reparación de las 22 carreteras afectadas, la mayoría en la zona centro de la isla, asciende a 13,4 millones de euros. Estos trabajos, divididos en 18 lotes, han sido adjudicados a 18 empresas distintas.
Las seis vías que aún permanecen cortadas y que registran mayor tránsito son la carretera de Temisas (GC-550) en Agüimes y la de Ariñez (GC-400) en San Mateo. Otras vías afectadas incluyen la de Risco Blanco (GC-654) en San Bartolomé de Tirajana, el acceso a Tirma desde la GC-200, y dos carreteras de tierra de bajo tránsito: la GC-602 (presa de Ayagaures) y la GC-604 (presa de Las Niñas).
Se espera que el ramal de la GC-200 hasta Tirma sea el primero en reabrirse, en poco más de un mes, seguido por la carretera de Risco Blanco durante julio. La vía de Ariñez podría estar lista a mediados de agosto, mientras que las obras más complejas en la carretera de Temisas y las dos vías sin asfaltar se prevén finalizar a mediados de septiembre.
El consejero de Obras Públicas destacó que este despliegue de obras de emergencia en la red viaria del Cabildo, afectado por la borrasca Therese, representa "el mayor despliegue de obras al mismo tiempo que ha ejecutado nunca la Consejería de Obras Públicas", calificándolo de "sin precedentes".
Hidalgo señaló que los trabajos para reparar los descalces en varios tramos viarios son los más complejos y costosos, como el que mantiene cerrada la carretera de Temisas, la de mayor intensidad de tráfico entre las seis vías aún cortadas.




