Piloto de Air Europa desvela los secretos de la seguridad aérea en temporales

Guillermo Hernández, piloto de Air Europa, explica en 'Herrera en COPE Canarias' cómo los aviones afrontan borrascas y tormentas eléctricas.

Avión aterrizando en medio de una tormenta, con relámpagos a lo lejos.
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Avión aterrizando en medio de una tormenta, con relámpagos a lo lejos.

Un piloto de Air Europa ha detallado en un programa radiofónico las técnicas y protocolos que garantizan la seguridad de los vuelos durante condiciones meteorológicas adversas, como las experimentadas en Canarias por la borrasca Therese.

La reciente borrasca Therese generó en Canarias un clima inestable que propició la difusión en redes sociales de vídeos de aviones realizando aterrizajes espectaculares. Para disipar las dudas sobre la seguridad en estas circunstancias, Guillermo Hernández, piloto de Air Europa, participó en el programa 'Herrera en COPE Canarias', donde abordó los procedimientos y medidas de seguridad aérea.
Ante las imágenes de aeronaves que aparentemente tocan tierra de lado, Hernández aclaró que se trata de una maniobra estándar conocida como "crab landing" o aterrizaje "en forma de cangrejo". Esta técnica implica orientar la parte delantera del avión hacia el viento y corregir la trayectoria justo antes del contacto con la pista para un aterrizaje recto. El piloto enfatizó que "es completamente normal, es la técnica que se utiliza todos los días".

"Es completamente normal, es la técnica que se utiliza todos los días."

Guillermo Hernández · Piloto de Air Europa
Aunque el viento y la lluvia puedan generar inquietud entre los pasajeros, Hernández destacó que el fenómeno más peligroso durante los despegues y aterrizajes es la cizalladura, un cambio abrupto en la dirección o intensidad del viento. Los aviones modernos están equipados para detectar este fenómeno, y si el sistema emite una alerta, el protocolo exige abortar el despegue o suspender la aproximación para evitar riesgos. Asimismo, la presencia de agua, nieve o hielo en la pista la convierte en "contaminada", reduciendo la capacidad de frenado y requiriendo cálculos de rendimiento adicionales para asegurar la operación.
En cuanto a las tormentas eléctricas, Hernández transmitió un mensaje de calma, animando a los viajeros a disfrutar de los relámpagos como un "escenario precioso". La seguridad ante el impacto de un rayo está garantizada, ya que los aviones funcionan como una "jaula de Faraday", permitiendo que la descarga eléctrica atraviese la aeronave sin afectar su estructura. Incluso los modelos más recientes, como el Boeing 787, incorporan fibras conductoras para mantener esta protección. Según el piloto, cada avión recibe, en promedio, al menos un impacto de rayo al año. Como anécdota, Hernández compartió que en un vuelo reciente a Milán, su aeronave recibió cuatro impactos de rayo en una misma aproximación, pero tras una revisión, fue declarada apta para volar de regreso a Madrid sin incidentes.