Las obras del complejo hidroeléctrico Salto de Chira, promovido por Red Eléctrica con una inversión cercana a los 600 millones de euros, han superado el 60% de su ejecución. Este proyecto transformará los embalses de Soria y Chira en una central reversible capaz de almacenar energía renovable y devolverla a la red cuando sea necesario, aprovechando un desnivel de 600 metros.
Actualmente, cientos de trabajadores se centran en el barranco de Arguineguín para iniciar en los próximos meses el llenado del embalse de Soria con agua desalada del mar. La infraestructura utilizará la diferencia de altitud entre Chira (875 metros) y Soria (610 metros) para generar electricidad. Se espera que, una vez operativo, el sistema permita superar el 50% de penetración de energías renovables en Gran Canaria y aportar una capacidad de almacenamiento de unos 3,5 gigavatios hora.
El proceso comienza en Mogán, donde el agua de mar se capta frente a la playa de El Perchel y se traslada a la desaladora de El Pajar. Esta planta producirá agua para el sistema hidroeléctrico y un excedente para usos agrícolas y medioambientales. Tras la desalación, el agua apta recorrerá 17,5 kilómetros y salvará más de 600 metros de desnivel hasta Soria mediante dos etapas de bombeo a través de conducciones soterradas y galerías subterráneas.
El embalse de Soria, el mayor de Gran Canaria, actuará como depósito regulador y punto de partida para el bombeo. En su interior se ha construido una singular toma de agua conectada a las galerías subterráneas. La central hidroeléctrica reversible, ubicada en una gran caverna subterránea, contará con una potencia total de 200 megavatios y seis grupos hidráulicos. Utilizará el excedente de energía renovable para bombear agua de Soria a Chira, almacenando energía potencial, y la liberará atravesando turbinas cuando la producción renovable sea insuficiente.
La conexión hidráulica con la presa de Chira, que da nombre al proyecto, se realiza mediante una conducción forzada vertical de 375 metros que genera un salto neto de 350 metros. La presa de Chira, a 875 metros de altitud, será el depósito energético superior, determinando la capacidad máxima de almacenamiento del sistema a unas 16,8 horas de autonomía.
La energía generada se evacuará a través de una nueva subestación en Santa Águeda y una línea de doble circuito de 220 kilovoltios. El proyecto ha minimizado el impacto visual soterrando completamente la línea eléctrica entre embalses y reduciendo apoyos en superficie. Se prevé que el sistema esté operativo en 2028, completando un circuito cerrado de más de veinte kilómetros entre el mar y las presas para almacenar energía y aportar estabilidad al sistema eléctrico de Gran Canaria.
Las labores subterráneas, iniciadas en octubre de 2023, han avanzado significativamente, completando 8 kilómetros de túneles y la mayor parte de la caverna. Queda por extraer solo un 6,7% del material. Los excedentes se gestionan para la restauración de espacios degradados, como la cantera de San José y áreas afectadas por la construcción de la GC-1.
El proyecto minimiza el impacto ambiental, desarrollando la mayor parte de las instalaciones bajo tierra y soterrando la línea eléctrica. Se implementan medidas de protección del medio marino, patrimonio arqueológico y especies sensibles, además de un programa de restauración ecológica y la creación de un vivero con especies autóctonas para recuperar la fertilidad del suelo y crear corredores ecológicos.




