Tras el alivio proporcionado por la borrasca Therese en marzo, que dejó casi 40 millones de metros cúbicos en embalses públicos y privados, el calor veraniego y el uso para riego han mermado las existencias. La disminución en los siete embalses públicos en funcionamiento ronda los 911.000 metros cúbicos en tres meses.
El escenario actual dista mucho de la sequía extrema de años anteriores, cuando las reservas públicas apenas alcanzaban el 3,9% de su capacidad. La borrasca Therese, entre el 18 y el 25 de marzo, fue clave para revertir la situación, aportando hasta 426 litros por metro cuadrado en la cumbre.
Embalses como Chira en San Bartolomé de Tirajana han pasado del 52,7% al 49,3%. Otros, como Gambuesa, se mantienen casi llenos (99,4%), pero Ayagaures ha descendido al 78,8% y Fataga ha perdido un 21,6%. En Mogán, la presa de El Mulato bajó al 93,3%, mientras que El Vaquero (entre La Aldea de San Nicolás y Agaete) está al 88,2% y Candelaria (en Artenara) ha caído del lleno al 57%.
Juan Leonardo Suárez, agricultor y presidente de la Comunidad de Regantes de la presa Salto del Perro, reconoce que sin las lluvias recientes, la campaña agrícola habría sido inviable. "Hubiéramos tenido que abandonar cultivos", afirma, destacando que la altitud de su zona (600 metros) hace que las presas sean la única solución.
Suárez explica que antes, el agua debía elevarse desde la presa de El Mulato con costes disparados. Ahora, la situación permite afrontar la campaña de septiembre y octubre con tranquilidad, aunque advierte que el resultado final dependerá de las olas de calor veraniegas.
Por otro lado, José Lorenzo, agricultor y gestor de 35 hectáreas de plátano en el noroeste, señala que las lluvias también causaron daños. Las mayores pérdidas se concentraron en explotaciones de papas y hortalizas del norte y medianías de Gran Canaria, donde el exceso de humedad impidió plantar o provocó pudrición de cultivos.
El consumo de agua para riego en esas zonas se espera que se recupere entre agosto y septiembre. En el caso del plátano, las temperaturas frías previas ralentizaron el desarrollo, pero el calor moderado y las lloviznas recientes están permitiendo la recuperación del cultivo.




