El fuego, que comenzó en la zona de Dehesa del Manco, próxima a La Laja, en San Sebastián de La Gomera, evolucionó rápidamente durante la noche del 10 de septiembre. Lo que inicialmente parecía un incendio manejable avanzó hacia las zonas altas de la isla, movilizando a vecinos y voluntarios en labores de extinción con medios y protocolos muy diferentes a los actuales.
Al mediodía del 11 de septiembre, el incendio parecía controlado en la zona de Los Roques. Sin embargo, un cambio repentino en el viento provocó que las llamas ascendieran por el barranco y superaran los cortafuegos, dirigiéndose hacia los roques de Ojila y Agando. La orden de retroceder hacia terreno ya quemado llegó con muy poco tiempo de reacción.
Un nuevo frente alcanzó con gran violencia la carretera entre los roques de Agando y Ojila, atrapando a autoridades, trabajadores y voluntarios. Entre las víctimas se encontraba Francisco Afonso Carrillo, gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife, quien llevaba solo 44 días en el cargo. También fallecieron su secretario y su chófer. El balance final fue de 20 muertos, 13 gomeros y 7 tinerfeños.
A pesar de afectar a unas 900 hectáreas, una superficie menor que otros grandes incendios, la tragedia de Los Roques de 1984 es recordada como el incendio forestal con mayor número de vidas perdidas asociado a la historia del Parque Nacional de Garajonay. El Cabildo de La Gomera mantiene un monumento en homenaje a las víctimas, conmemorando la tragedia cada 11 de septiembre.




