El sueño de Jorge San Gil, un emprendedor de tan solo 21 años, de establecer su propia explotación ganadera en La Palma ha quedado en suspenso. Después de haber creado desde cero un rebaño de 130 cabezas de ganado y su propia quesería, El Guisio, se ha visto obligado a declarar un “parón” en su actividad, según relató en una entrevista en el programa Herrera en COPE Canarias.
El principal obstáculo, según San Gil, ha sido la compleja realidad administrativa. “Nos hemos topado con la cruda realidad de la administración en el sentido de que no se nos permite construir en prácticamente ningún sitio”, lamentó el joven. Explicó que, tras más de cuatro años dedicados al proyecto, no ha logrado encontrar “un solo metro apto calificado como ganadero” que cumpliera las condiciones para montar una explotación moderna con condiciones de trabajo dignas.
Inicialmente, San Gil alquiló unas instalaciones, pero estas no satisfacían los requisitos que consideraba necesarios “tanto para una persona que hace un trabajo cómodo al día de hoy como para los animales”. La situación se agravó con la borrasca que azotó la isla, inundando la granja y marcando un punto de inflexión para el ganadero.
“"Las cabras acabaron durmiendo sobre palés, y esto, pues, no podía permitírmelo. Fue el punto de inflexión en el que te decías a ti mismo: Mira, tengo que parar y ver qué pasa."
Esta drástica decisión lo llevó a vender todas sus cabras a otro ganadero de la zona y a almacenar sus equipos. Aunque ha cesado su actividad profesional, ha conservado diez cabras para, como él mismo expresa, “matar el vicio”. A pesar de percibirlo como “un fracaso”, no se arrepiente de haberlo intentado y confía en que sea un “parón temporal”.
Actualmente, Jorge San Gil se enfrenta a otro desafío burocrático: la devolución de las ayudas recibidas. “Me está costando más devolverlas que pedirlas, que ya pedirlas es bastante”, afirmó con resignación. La única solución ofrecida por la administración es “que espere unos años” a una posible modificación de los planes de ordenación.
A pesar de las dificultades, San Gil desea permanecer vinculado al sector primario, su verdadera pasión. Su experiencia le ha llevado a reflexionar sobre la dureza y la vocación de este oficio: “si te embarcas en una explotación ganadera, por muchos palos que te den, es porque realmente te gusta”. Por el momento, los quesos de El Guisio no volverán al mercado, a la espera de una segunda oportunidad para su proyecto.




