Canarias no renuncia al TMT y seguirá defendiendo La Palma

El Gobierno autonómico mantiene la esperanza de reconsiderar la candidatura de la isla para albergar el Telescopio de Treinta Metros tras la desestimación de la oferta económica.

Representación simbólica de un telescopio sobre el paisaje volcánico de La Palma, con documentos gubernamentales.
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Representación simbólica de un telescopio sobre el paisaje volcánico de La Palma, con documentos gubernamentales.

El Gobierno de Canarias reafirma su compromiso para que La Palma sea la sede del Telescopio de Treinta Metros (TMT), a pesar de que la oferta económica española fue rechazada por el consorcio internacional.

El Ejecutivo canario ha declarado que no se rendirá en su empeño de que La Palma acoja el Telescopio de Treinta Metros (TMT). A pesar de que el consorcio internacional promotor desestimó la propuesta económica presentada por España el pasado viernes, la administración autonómica mantiene la esperanza de que la situación pueda ser reconsiderada.
El portavoz del Gobierno canario, Alfonso Cabello, calificó la decisión como una "mala noticia" con "mal sabor de boca". No obstante, subrayó que se habían logrado movilizar recursos suficientes y articular una estrategia a nivel estatal para impulsar la candidatura palmera.

"No queremos tirar la toalla, vamos a seguir luchando, porque entendemos que todavía se pueden dar situaciones que permitan que sea algo que se pueda llegar a replantear."

Alfonso Cabello · Portavoz del Gobierno de Canarias
Cabello precisó que, según tiene constancia, el consorcio internacional no ha comunicado directamente al Ejecutivo autonómico los motivos específicos de su rechazo. El portavoz insistió en que su departamento cree que "el paso no es definitivo" y que mantendrán "todo el empuje y el optimismo posible".
El TMT es un ambicioso proyecto de telescopio óptico e infrarrojo, diseñado con un espejo primario de 30 metros de diámetro para una observación del universo sin precedentes. Inicialmente previsto para Hawái, la oposición de la población nativa llevó a considerar La Palma como alternativa, un proceso que se ha extendido durante una década.
Paralelamente, el proyecto ha enfrentado recortes en el ámbito científico por parte de la Administración estadounidense. España intentó capitalizar un compromiso de inversión de mil millones de euros, respaldado por el Banco Europeo de Inversiones, si la isla canaria era finalmente seleccionada.