La grave situación en Venezuela se ha visto agravada por recientes movimientos sísmicos que han sumido a la población en un estado de agotamiento y desesperación. Un residente venezolano, quien se trasladó a La Palma en 2018, vivió de primera mano los efectos de los terremotos en el estado de Guárico, una experiencia que ha descrito como "terribles segundos" en los que todo se movió y aparecieron grietas.
Este ciudadano, que prefiere no ser identificado por su nombre completo pero cuya historia se ha difundido, ha expresado la profunda falta de ayuda y la parálisis de los servicios esenciales. "El país está abandonado", lamenta, señalando que la realidad actual dista mucho de la que dejó al emigrar a Canarias, y critica la corrupción que, según él, ha afectado al país durante décadas.
“"Estamos agotados, sin fuerzas... La ayuda no llega; estamos desesperados."
La frase "Aquí estamos con los brazos amarrados, a la espera de que el mundo nos auxilie" encapsula el sentimiento generalizado de un pueblo que clama por apoyo internacional. El hombre, que ya ha obtenido la nacionalidad española, viajó a Venezuela el pasado 21 de junio con su esposa e hijo para visitar a un familiar con un problema de salud grave. El doble seísmo los sorprendió en El Sombrero, en el estado de Guárico.
Actualmente, los servicios básicos como el suministro eléctrico y el acceso a bienes de primera necesidad son extremadamente precarios. "Es muy difícil ir a una tienda a comprar pan, agua, algo de comida, medicamentos", relata, añadiendo que los hospitales funcionan en condiciones deplorables y que los cortes de luz son habituales en muchas zonas, independientemente de los terremotos, debido al "sistema eléctrico nacional que está hecho una mierda hace años".
Además, se denuncian obstáculos para la llegada de ayuda humanitaria. Según el testimonio, el propio gobierno estaría dificultando el acceso a zonas afectadas como La Guaira, impidiendo que la solidaridad internacional llegue a las víctimas. "No dejan que la gente vaya a ayudar a las zonas de derrumbes", asegura, y critica que las fuerzas de seguridad, en lugar de auxiliar, "ponen trabas y más trabas".
La situación se describe como "muy difícil y desconcertante", con un desorden generalizado y una sensación de que la ayuda exterior es más efectiva que la interna. "Los problemas los tenemos los que no contamos con divisas, los que no llevamos plata en los bolsillos para comprar lo más básico. Esos, estamos jodidos", concluye, esperando que la comunidad internacional no les deje solos.
Este residente, que llegó a España hace ocho años con su familia y se estableció en La Palma, donde su esposa trabajaba limpiando casas y él ha desempeñado labores de jardinería y en gasolineras, planea regresar a la isla el próximo 11 de julio si las comunicaciones lo permiten.




