Carros de la compra abandonados: un problema persistente en las fiestas de Los Dolores

Toneladas de basura y decenas de carritos de supermercado terminan esparcidos por la zona tras la romería, evidenciando la falta de soluciones.

Montón de carros de la compra abandonados y basura detrás de un escenario.
IA

Montón de carros de la compra abandonados y basura detrás de un escenario.

La romería de Los Dolores en Lanzarote, conocida por su gran afluencia y preservación de valores, se ve empañada por el uso y abandono de carros de la compra, generando toneladas de basura.

Las fiestas de Los Dolores en Lanzarote se han consolidado como las que más público congregan, destacando por su esfuerzo en mantener y preservar los valores tradicionales de la isla, como el respeto por el entorno natural. A pesar de las medidas implementadas por los dirigentes del Cabildo y los ayuntamientos para asegurar que los eventos se realicen correctamente, no todas las iniciativas resultan efectivas.
Un ejemplo de esta problemática es el uso de carros de la compra de los supermercados para transportar objetos durante el camino a la ermita de Mancha Blanca. Si bien estos carros resultan cómodos y útiles para los peregrinos, especialmente para los más jóvenes, suponen un problema significativo. Al margen del hurto que sufren los supermercados de la isla, la organización de la romería prohíbe su entrada a la plaza de Mancha Blanca, lo que provoca que aparezcan abandonados en diversos puntos del recorrido al día siguiente.
Hasta la fecha, no se ha propuesto una solución efectiva para evitar que la gente utilice estos carros, una práctica que se remonta a los inicios de la romería. La imagen de la zona tras el evento, antes de la intervención de los operarios de limpieza, era desoladora, con toneladas de basura y decenas de carritos de diferentes supermercados esparcidos.
La fotografía tomada este domingo por la mañana, justo detrás del escenario principal, ilustra la magnitud del problema. Estos carros, que salen de los supermercados para formar parte de la romería, acaban abandonados y previsiblemente destinados al reciclaje. Si no se encuentra una solución, se espera que el próximo año se repita la misma situación con nuevos carros.