La isla de Lanzarote ha sido escenario de una jornada especial para la Academia de Gastronomía de Las Palmas, un encuentro que ha servido para reafirmar la posición única de la isla en el panorama gastronómico canario. La visita se centró en la potencia de su producto, la singularidad de su paisaje y la madurez de una cocina que dialoga con su entorno sin perder identidad.
Impulsada por el académico y brigadier Pablo Correas, la jornada comenzó con un vuelo de la compañía Binter, destacando la conexión entre las islas. El recorrido se articuló en torno a dos pilares fundamentales: el vino y la mesa.
La primera parada fue en Bodegas El Grifo, fundada en 1775, la bodega más antigua del Archipiélago. Abrió sus puertas de manera excepcional para recibir a la Academia, ofreciendo una copa de El Grifo Ancestral, un espumoso de malvasía volcánica. La visita detalló la singularidad de esta variedad, los métodos de cultivo en el picón y las innovaciones de la bodega, incluyendo proyectos de viticultura ecológica y adaptación al cambio climático. El recorrido también incluyó el museo y la memoria histórica del camello, con la huella de César Manrique.
Posteriormente, los académicos se trasladaron a La Bodega de Santiago, en Yaiza. El almuerzo, celebrado en esta casona del siglo XIX transformada en restaurante, estuvo dirigido por Juan Carlos Monzón. El menú rindió homenaje al producto local con platos como el niguiri de atún patudo, ceviche de vieja, carpaccio de peto ahumado, garbanzos de cochino negro y lomo de vieja rebozado. El recorrido culinario continuó con el falso canelón de carne de cabra, arroz meloso de cochino negro y un postre con tarta de queso de la casa.
La experiencia gastronómica se completó con vinos como el Stratvs Seco y el Figuero Crianza. La jornada también incluyó una sorpresa de la mano del académico Pepe Solea, quien invitó a Deborah Santana, hija del propietario del mítico restaurante Casa Torano, añadiendo una dimensión de memoria escrita y oficios del mar.
El cierre del encuentro corrió a cargo de Javier del Riego, quien ofreció una lectura del menú, calificando la jornada como una experiencia de nivel excepcional, con un menú impecable, generoso y profundamente lanzaroteño.




